por Angel Romero
a.romero@elpatagonico.net
“Ya estoy más tranquilo, solo me queda entrenar y esperar. Aunque ya estoy más tranquilo, no puedo dejar de pensar la preparación que tuvimos para llegar de la mejor manera”, es lo primero que apunta del otro lado del teléfono Carlos Santana a El Patagónico, tras el fallo en Concordia que lo dejó sin el cinto.
Fuera del cuadrilátero “Carlitos” fue el campeón, no solo para quienes tienen una mirada especializada del deporte de puños, sino para el común de la gente que expresó su decepción para con los jueces a través de las redes sociales.
Más allá del golpe a la ilusión, Santana sabe separar la paja del trigo. “El rival no tiene nada que ver, los dos hicimos las cosas bien. Dimos una buena pelea, pero la falla estuvo en los jueces, porque le sacaron la ilusión a un boxeador”, recalcó.
Pasaron un par de días, Carlos ya comió bronca y no se guardó nada. “Cuando dieron el fallo no lo podía creer. Y me largué a llorar de la impotencia. Tenía a los jueces cerca de mí pero elegí no perder la compostura. Porque en un momento de tanta calentura uno no se mide en las palabras”, sostuvo.
Lo reconfortante vino cuando se bajó del ring, cuando los presentes le dieron el respaldo y el rechazo al fallo que lo dejaba sin cinto. Incluso en el hospital donde fue atendido por la hinchazón en el dedo mayor de su mano derecha, que sufre los embates de la anterior presentación. Luego vinieron las muestras de apoyo de distintos lugares del país y el mundo, donde no hubo dudas a la hora de declarar al ganador.
“Para mí no me merezco esto, pero hay que seguir para adelante. Con esta experiencia solo queda salir y ganar por KO, porque sé que hice todas las cosas bien para ganar. A pesar que mi rival era local y era el actual campeón. Uno en boxeo sabe que se pueden dar estas situaciones, pero en un margen mínimo de diferencia”, sostuvo.
En lo inmediato, Carlos le preocupa su mano derecha. Porque se volvió a resentir –en menor medida- de una vieja lesión, por eso no descarta poder viajar a Trelew para una consulta con un especialista.
“En el cuarto round venía tirando con todo y sentí el dolor en la mano. Pero igual no aflojé y completé los diez asaltos. Luego lo que pasó todos lo vieron. Pero cuando llegué a Comodoro me esperaban mis afectos y mi gente, incluso me hicieron una caravana hasta el Moure, que es mi barrio. Luego en las redes, gente de España y Perú me escribió para darme su apoyo. Incluso los de Concordia se acercaron cuando me vieron mal. Y la gente del hospital se sacó fotos conmigo. Solo Dios sabe porque pasan estas cosas. De mi parte me queda entrenar y esperar. Pero la verdad, esta gente (por los jueces) deberían pensar lo que hicieron. Y si no tienen ganas de ser jueces, que se dediquen a otra cosa”, manifestó.
En lo inmediato, Santana expresó que su promotor, Vicente “Vasco” Arisnabarreta hará las presentaciones formales en la Federación de Boxeo.
De su rival, no sabe nada, solo que en televisión acepta darle la revancha, pero cuando se bajó del ring no le dirigió la palabra, Carlos tampoco tenía ganas de hablar.
“En este momento me quedan palabras de agradecimiento, de personas y empresas que apostaron aún cuando yo no pude traer el cinturón como Pasta Linda, Super Frenos, Pull Car, Macrico, UOCRA, Graphix y Club Porvenir. Además de toda la gente que me esperó en el aeropuerto y mi técnico Mansilla y mi promotor”, detalló.
Y sentencia “ahora resta esperar y recuperarme. Yo de mi mano y mi rival de su ojo”, sentenció en diálogo con El Patagónico.
