Cuando el derecho a votar prevalece sobre la dificultad
Miguel es un jubilado petrolero que ayer a las 13:30 llegó a la Escuela 169 del barrio Stella Maris, ubicada en Marcial Riadigos 785, para dejar en claro: "el derecho mío es venir a votar".

Pese a que hace dos meses le amputaron la pierna izquierda a causa de complicaciones con la diabetes que padece, Miguel ayer no quiso faltar a la jornada democrática.

En el ingreso a la escuela, cuando paso a paso con la fuerza de sus brazos trepaba despacio por la rampa con su andador, destacó ante El Patagónico sobre la situación del país: “que esto cambie un poco más, y que haya más trabajo”.

Y recalcó que los nuevos legisladores no se olviden de aquellas personas que tienen problemas de motricidad o son minusválidas.

Ni bien ingresó al establecimiento, lo recibió la delegada Evelyn Parada, que le indicó que estaba a su disposición la urna para votar. Los que hacían cola dejaron pasar a Miguel, que recibía a la vez abrazos de sus conocidos, quienes le daban fuerzas.

En la misma escuela votó una persona que llegó en silla de ruedas e hizo uso del cuarto oscuro accesible.