Pese a que hace dos meses le amputaron la pierna izquierda a causa de complicaciones con la diabetes que padece, Miguel ayer no quiso faltar a la jornada democrática.
En el ingreso a la escuela, cuando paso a paso con la fuerza de sus brazos trepaba despacio por la rampa con su andador, destacó ante El Patagónico sobre la situación del país: “que esto cambie un poco más, y que haya más trabajo”.
Y recalcó que los nuevos legisladores no se olviden de aquellas personas que tienen problemas de motricidad o son minusválidas.
Ni bien ingresó al establecimiento, lo recibió la delegada Evelyn Parada, que le indicó que estaba a su disposición la urna para votar. Los que hacían cola dejaron pasar a Miguel, que recibía a la vez abrazos de sus conocidos, quienes le daban fuerzas.
En la misma escuela votó una persona que llegó en silla de ruedas e hizo uso del cuarto oscuro accesible.
