Cuando los clubes de zona norte marcaban el paso junto a YPF

Tiro Federal en catorce ocasiones, Talleres Juniors con trece títulos y Oeste Juniors con nueve laureles, eran parte de las instituciones deportivas que supieron adquirir un notable protagonismo que, con el paso del tiempo, parece una historia de ciencia ficción.

Cuando el fútbol en Comodoro Rivadavia se jugaba sin alambrado de por medio y el partido era, más que un encuentro deportivo, una ocasión donde los distintos sectores de YPF medían su jerarquía de juego, clubes de zona norte como Talleres Juniors, Tiro Federal y Oeste Juniors marcaban la tendencia a la hora de cosechar títulos consecutivos.

Tiro en catorce ocasiones, y en su cancha que se ubicaba en ruta 3 (al frente de la administración de YPF), fue una de las entidades pioneras al sostener el buen juego.

Con dos torres de perforación haciendo de fondo de la histórica tribuna, que contaba con un primer piso y un balcón para apreciar los encuentros, Tiro Federal empezó su cosecha de títulos en 1934 con dos consecutivos, repitiendo la campaña en el ‘38, en el ‘39 (tres consagraciones), el ‘42, ‘44, ‘45, ‘53, ‘64 y ‘71.

En ese entonces, la mayoría de los jugadores del club del barrio Cemento eran obreros de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, de la parte de la administración. Los torneos se denominaban “Fútbol Deportivo YPF”, “Oficial de Honor” y “Competencia”, entre otros.

EL PODEROSO DEL “FAR WEST”

En 1937, Oeste Juniors obtuvo su primer título en la historia, que lo tendría nuevamente como protagonista en el ‘51, ‘62, ‘64, ‘66, ‘67 (en dos ocasiones), ‘69 y ‘70 para, a partir del ’79, perder su campo de juego (se formó Laprida del Oeste) y no volver a conseguir ningún título para el sector del “Far West” de Comodoro Rivadavia.

Osvaldo Ortiz (ex jugador y técnico del equipo) evocó esos tiempos en los que su padre Marcos (fallecido hace doce años) se destacó como marcador de punta derecha.

“Mi viejo sostenía que cuando me veía a mí jugar en inferiores extrañaba el buen fútbol, el de su época, donde no todo era revolear la pelota para arriba y cerrarse atrás”, recordó.

Ratificando las palabras de su padre, Osvaldo vivió en primera persona ser parte del un torneo de fútbol cinco, donde con más de 50 años Alberto Miguel “Sánguche” Rojas “les pasaba el trapo” a los más jóvenes, ratificando la jerarquía y el trato con la pelota de los jugadores de aquellos tiempos.

“Uno de chico escuchó mucho del Oeste de esos tiempos, donde no existían los alambrados para separar a las personas. Incluso hasta dirigentes del ascendiente Huracán destacaban las goleadas que sufrían en su campo de juego del barrio Pietrobelli”, aseguró.

“En mi caso, como jugador no obtuve ni el 1% de lo que consiguió mi viejo como jugador (ambos se desempeñaron en puestos similares), pero tuve la mala suerte y la dicha de, tras romperme la rodilla, asumir como técnico y ser parte del Oeste que ascendió a la B local”, recalcó el flamante ayudante de campo de Talleres para el 2015 que inicia.

Respecto de la debacle de Oeste en particular, y de los clubes en zona norte en general, Osvaldo asume que la privatización de YPF fue un duro golpe para las instituciones deportivas de Km 3. Aunque en el caso de Oeste también se le sumaron malas gestiones que lo llevaron a perder su campo de juego.

Lo cierto es que desde que Oeste se fusionó con Laprida, nunca más accedieron a un título para la zona del “Far West” de la capital petrolera.

“Uno lo que escuchó y conoce es por lo que me contaba mi padre, que siempre fue un crítico del fútbol actual, y creo que tanto él como los jugadores de esa época tenían la autoridad suficiente para opinar, porque dejaron al club en lo más alto de su historia”, expresó Ortiz.

EL SECTOR DE ELECTRICIDAD DE YPF

Con el punto de encuentro laboral en lo que eran los talleres de YPF (donde en la actualidad se ubica TIP), los empleados del sector Electricidad despuntaban el vicio defendiendo los colores del equipo del barrio Sismográfica.

Miguel Arias jugaba como puntero izquierdo en la Reserva (“en esa época se arriesgaba más”, sostuvo), y cuando logró su lugar en Primera división, Talleres Juniors empezó a dejar su huella a la hora de sumar títulos.

Por ello, a los logros establecidos en 1934, 1935 (dos), ‘36, ‘37, ‘40, ’41, ‘43 (dos), ‘44, ‘45 y ‘68, se le sumó el retorno con gloria a la “A” (que no está registrado) en 1971.

“Yo empecé a jugar en el ‘71 en la Primera de Talleres Juniors. Venía, como todos, de las inferiores del club, y delante de mis ojos vi cómo el equipo se consagraba campeón ante Huracán de Comodoro a principios de los ‘70 en una final en cancha de Ameghino”, apuntó Arias.

Luego de la derrota, el “Globo” no volvería a ser el mismo y se armaría de tal forma que accedería al primer Torneo Regional, escribiendo una página distinta para el fútbol comodorense.

La consagración del “Tallarín” en el campo de juego de su clásico rival (Ameghino) duraría poco, porque en la campaña siguiente se iría al descenso, donde tanto Miguel Arias como sus compañeros hicieron un “campañón” para, en sólo un año, consagrase campeón invicto y retornar a la máxima categoría local.

“El club representaba a la gran mayoría de los trabajadores del sector de Electricidad de YPF, y era distinto por un montón de cosas. En especial porque la mayoría de nosotros venía de la cantera del club, y cuando pasábamos a Primera nos descontaban una cuota societaria de nuestro recibo de sueldo, que tenía como destino todos los clubes que YPF apadrinaba. Es más, yo en un momento jugaba en Talleres pero llegué a ser socio de tres clubes a la vez”, contó.

Sobre el potencial deportivo, Arias señaló que el Talleres de antes de él (mediados de los ‘60) fue el “equipazo” que luego se sostuvo con un aporte donde predominó el juego colectivo.

“Pocos jugadores eran llegados desde el Norte del país y la empresa trataba de ubicarlos en algún trabajo. Pero Talleres representaba al sector Electricidad. Además, un 90% de los dirigentes de esos tiempos eran jefes en ese sector”, recordó.

En la actualidad, Miguel Arias trabaja con las inferiores del club Saavedra, donde se sumó en el ‘78 como jugador (se formó en Talleres y jugó del ‘71 al ‘78 en Primera división). Sin embargo, no deja de lado a grandes compañeros de juego con los cuales supieron mantener en alto el nombre de un club que empezó a pisar en grande en los principios del fútbol de la capital petrolera.

“Jorge ‘El Zurdo’ Benítez, Rodolfo Segura, Eduardo Borracer, los hermanos Delgado (Pedro y Armando), ‘Pancho’ Robles y tantos otros. Como Blas García que luego se fue a Talleres de Córdoba, fueron parte del Talleres del cual participé. Pero reitero: ya antes de mi debut en Primera, otros fueron los que escribieron la historia grande del club”, concluyó. 

Fuente: Angel Romero

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