Cuando ser un campeón va más allá de lo deportivo
El trelewense Raúl Seimandi es uno de los tantos ejemplos de superación. A los 42 años, el técnico y jugador del equipo chubutense de básquet adaptado, tiene la misma pasión de su época de adolescente, cuando sufrió la amputación de su pierna derecha por un cáncer óseo. Su carrera no se cortó, sino que se transformó y le trajo las mejores alegrías. “Decidí amputarme para poder tener una vida más tranquila, Si no, vivís más tiempo en el quirófano que en la vida misma”, remarcó.

El equipo del Centro de Discapacitados del Chubut (CeDiCh) se consagró el último fin de semana campeón del Torneo Nacional de Ascenso (TNA) de básquetbol en silla de ruedas, para retornar a la Liga Nacional después de dos temporadas.

El trelewense Raúl Seimandi, jugador y técnico del elenco chubutense, habló con “Deporte Total”, que se emite por Radio del Mar (98.7), y dejó enseñanzas que invitan a reflexionar más allá de lo deportivo.

A los 16 años se le diagnosticó un cáncer en el sistema óseo de su rodilla derecha, y una década después tomó una decisión que le cambió la vida totalmente.

“Después de varias cirugías, en gran parte por decisión mía, decidimos la amputación para poder tener una vida más tranquila. Si no, vivís más tiempo en el quirófano que en la vida misma”, reconoció el deportista de 42 años, quien integró la selección argentina de básquet adaptado durante diez años.

Seimandi ya practicaba la disciplina antes de enfermarse. Esa pasión se mantuvo intacta. “Yo jugué al básquet desde los 6 años hasta los 16, cuando me enfermé. Luego me fui a estudiar y después de que me recibí, volví y conocí a los chicos que jugaban al básquet (adaptado), así que me enganché, al punto de dedicarle mucho tiempo y, por suerte, hoy tenemos los logros que tenemos”, destacó.

Los equipos de básquetbol en silla de ruedas están integrados por jugadores con distintas patologías, y Raúl afirma que se hacen llamar “los rengos”, como una forma de unidad. “Es común que nos denominen ‘los rengos’, no decís ‘el amputado’ o ‘el parapléjico’. En todo el ambiente nos dicen ‘los rengos’, pero no en forma despectiva. Es un vocabulario común”, aclaró.

EL ASCENSO Y

LO QUE VIENE

En lo estrictamente deportivo, cabe resaltar que Chubut logró el ascenso con 16 partidos invicto, en un torneo que agrupa equipos de todo el país.

“La categoría se divide en las zonas Norte, Central y Sur. La temporada empezó en febrero. Hay equipos de Regina, Santiago del Estero, Chaco, es muy federal el TNA. Se van eliminando por cuadrangulares por una cuestión de costos, para no tener que viajar tanto”, explicó Seimandi.

“Cumplimos 16 partidos invictos, tuvimos una campaña espectacular y pudimos lograr el ascenso en casa (en la cancha de Huracán de Trelew), algo muy importante, porque el grupo de chicos más jóvenes pudo demostrarles a los padres qué es lo que hacen durante todo el año”, enfatizó.

En el equipo provincial hay un comodorense, Sebastián Burgos, a quien Raúl considera como uno de los integrantes más importantes del grupo.

“Nuestro capitán en cancha es Sebastián Burgos, de Comodoro Rivadavia, donde tiene a toda su familia. Está casado con una chica de Trelew, con la que yo fui a la escuela. Como yo soy el entrenador del equipo, por reglamento tengo que figurar en la planilla como capitán, pero nuestro capitán es Sebastián Burgos”, sentenció.

Ya pensando en el próximo desafío, acentuó: “La idea es traer dos o tres jugadores. Lo que pasa es que esto es todo a pulmón, nadie cobra nada, pero para jugar la Liga Nacional necesitamos más refuerzos, porque estamos en una etapa de recambio, donde tenemos chicos nuevos que todavía no están listos, y jugadores grandes que no van a poder estar en la Liga, o van a jugar pocos minutos”.

“La idea es que el año que viene no nos cueste mantenernos. Lo que pasa es que nuestro mayor ingreso son pequeños trabajos que hacemos en la ciudad. Después nos aporta el Estado, pero no tenemos aportes privados”, recalcó.

A la hora de los agradecimientos, destacó: “Hay que agradecerles a nuestras familias, que nos bancan todas, y al Estado provincial, que nos brinda colectivos para viajar con todas las comodidades”.

“Ahora el municipio de Trelew nos dio el alojamiento para las 45 personas que vinieron, la comida, el traslado interno. Tuvimos todo el apoyo necesario. Por ahí cuesta, porque tenés que golpear puertas muchas veces, pero por suerte, este año tuvimos apoyo y salió todo redondito”, agregó.