Daniel Calabrese fue premiado en Chile

Ex soldado en Malvinas, este escritor reflexiona desde la poesía en torno a la vida del hombre actual, degradada por la tecnología y en constante búsqueda metafísica.

El poeta argentino Daniel Calabrese acaba de recibir en Chile el premio “Revista de Libros” del diario El Mercurio -galardón de mayor importancia otorgado en el país trasandino- por su libro “Ruta Dos” que ya va por su 22da. edición.
Un jurado de lujo integrado por los poetas Oscar Hahn y Raúl Zurita y el académico César Cuadra, decidió otorgarle al libro de Calabrese el primer lugar, por lo cual “Ruta Dos” será publicado en breve por la editorial Aguilar y su autor recibirá el equivalente a veinte mil dólares.
Calabrese, nacido en Dolores, Provincia de Buenos Aires, en 1962 y reside en Chile desde hace dos décadas, es autor de los libros “La faz errante”, “Singladuras”, Oxidario (editados en Argentina), “Futura ceniza” (publicado en Barcelona) y “Escritura en un ladrillo”, que cuenta con una edición bilingüe español-japonés.
Traducido parcialmente al inglés e italiano, obtuvo en Argentina el Premio “Alfonsina Storni” (1989) y el segundo lugar en el Premio Fondo Nacional de las Artes (2000); es fundador de la revista de poesía “AErea” y dirige en Chile la editorial RIL.
Ex soldado durante la guerra de Malvinas, Calabrese señala que comenzó a escribir poesía tras el conflicto: “Me preocupaba más la idea de matar que la de morir, porque los hechos se desencadenaron en forma tan inapelable que no había nada que pudiera hacer para cambiar la realidad”.
Quizá esa experiencia límite marca algún desencanto que campea en sus poemas, simbolizado por la herrumbre: “Tengo cierto grado de decepción de la especie porque su progreso tecnológico va mucho más rápido que el social. En ese desfase veo muchas veces al individuo y a sus organizaciones degradarse, y el óxido expresa la corrosión, la corrupción”.
A la visión de una humanidad precaria y a la nostalgia por  cosas perdidas, Calabrese antepone la poesía: “Mucha gente vive en  estado de aflicción, y pese a que han derribado los grandes mitos,  no llenó su vacío. Las cosas se pueden perder en el tiempo o en el  espacio, sin embargo la poesía se eleva por encima de esas  dimensiones concretas”.
“Ruta dos” remite a camino, introspección, búsqueda metafísica: “En ciertos momentos límites sentí que el camino se bifurcaba; mejor dicho se abría a un tránsito paralelo; que había formas aparentemente opuestas de ver y de vivir un mismo suceso, y que armonizaban en un plano de existencia mayor. Los herméticos llaman a esto el principio de la polaridad, donde los contrarios pueden ser idénticos”.

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