Declaró “Chicha” Mariani y apuntó al ex director del diario La Prensa

El ex director del diario La Prensa, Máximo Gainza Castro, fue testigo presencial del ataque a la vivienda de La Plata donde fue asesinada en 1976, junto a otros militantes, Diana Teruggi y secuestrada su hija Clara Anahí Mariani, hasta hoy desaparecida, según declaró ayer ante el Tribunal Oral Federal local la abuela de la beba, María Isabel “Chicha” Chorobick de Mariani.

La Plata (Télam)
“El 24 de noviembre de 1976 cuando se produjo el operativo represivo de fuerzas policiales y militares a la casa que ocupaba mi nuera, Diana, y mi hijo, Daniel Mariani, en la calle 30 entre 55 y 566, estuvo presente el entonces director del diario La Prensa, Máximo Gainza Castro”.
Mariani declaró ayer ante el tribunal que juzga a 26 represores que actuaron en centros clandestinos de detención que funcionaron durante la última dictadura bajo jurisdicción de la Policía Bonaerense, conocido como “Circuito Camps”, en alusión al apellido del ex titular de esa fuerza en esa época, Ramón Camps.
Relató que “tiempo después, durante una reunión del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el represor Ramón Camps ratificó que en el ataque a la casa estuvo Gainza Castro”, pero agregó que en esa ocasión el ex jefe de la policía bonaerense “no pudo explicar qué hacía allí el periodista”.

PRESENCIA
La presencia de Gainza en el ataque que le costó la vida a al menos cinco personas y la desaparición de la beba de tres meses, fue revelada ayer, por primera vez por Mariani casi al final del testimonio que dio por casi cuatro horas a los jueces.
La mujer, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y de la fundación Clara Anahí --destinada a la búsqueda de su nieta--, sostuvo que esperó “durante 35 años el juicio”, para poder brindar su testimonio sobre el “Circuito Camps”.
“Todo ese tiempo ha sido muy cruel y lleno de mentiras y engaños. Espero que de aquí salga la verdad para encontrar a mi nieta Clara Anahí”, afirmó “Chicha”.
Aseguró que “hasta padecí un hecho, en el que un policía de la patota de (Miguel) Etchecolatz me dijo que me vendería a la nena porque él sabía dónde estaba y podía hacerlo”.
“Cuando estaba todo casi listo y con mi marido y la nena nos íbamos a refugiar a Europa, esta persona me trae la novedad de que no podía hacerlo porque peligraba su vida”, dijo la mujer.
Agregó que “viví y sufrí todas las versiones como que Clara Anahí no estaba en el tiroteo, que murió allí, y que está con vida, como yo creo”.
Brindó detalles al tribunal presidido por Carlos Rozansky sobre el operativo represivo de fuerzas policiales y militares realizado en la casa, a pocas cuadras del centro de la capital bonaerense.
Sobre el ataque a la casa del matrimonio Teruggi-Mariani dio información detallada y habló sobre las “peripecias” sufridas en 35 años de búsqueda ininterrumpida de su nieta, quien aún permanece desaparecida.
Chicha Mariani se explayó sobre la búsqueda de la niña, que la llevó a despachos de comisarios, militares, jueces, obispos y a viajar por todo el mundo.
Al tribunal le contó que “Diana era una estudiante de Letras de 26 años, casada con mi hijo Daniel y vivían en la casa de la calle 30, junto a su beba de tres meses”.
Dijo que en los fondos de ese inmueble “funcionaba una pequeña imprenta clandestina, que un mes antes del ataque, había publicado una revista de Montoneros denunciando que en la ESMA había un campo de concentración, y que se tiraban cadáveres al río”.
El 24 de noviembre de ese año, Daniel Mariani había salido, y en la casa se encontraban Diana, su beba de tres meses, y tres de sus compañeros de militancia: Juan Carlos Peiris, Daniel Mendiburu Eliçabe y Roberto Porfirio.
Al mediodía, se lanzó el ataque represivo del que formaron varias fuerzas con tanques, bazukas, camiones militares y helicópteros.
Según explicó Chicha Mariani, el ataque a la casa fue de tal magnitud que “lo pude escuchar desde mi domicilio, a unas 20 cuadras de ese lugar, cuando tejía una batita para mi nieta, sin saber dónde era”.
Recordó que el barrio entero “quedó conmocionado por las cuatro horas permanentes de fuego que abrieron los represores”.
Años después, se determinó que allí estuvieron el jefe de la Policía provincial Ramón Camps; el Director de Investigaciones de la fuerza, Miguel Etchecolatz, y su chofer, Hugo Guallama; el titular de la comisaría 5ª , Osvaldo Sertorio, y entre otros, el jefe del Regimiento 7 de La Plata, Roque Presti.

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