"Defiendo a Cristina porque si destruimos su fuerza la Argentina va a ser un país peor"

En el centro de la escena desde que apareció el lunes al lado de Cristina Kirchner en tribunales, Juan Grabois reivindica su presencia junto a la ex presidenta con sus propios argumentos.

El dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) niega que siga instrucciones del Papa y dice que “Cristina tiene responsabilidad” por el sistema de corrupción que funciona en la Argentina. Pero sostiene que es un problema estructural que afecta a todos los partidos y gobiernos por igual. Advierte, en ese sentido, que existe una persecución contra la ex presidenta y que si destruyen su fuerza política el resultado será más concentración política y económica y menos derechos sociales.

“Nunca le pregunté ni el Papa me indicó qué era lo que tenía que hacer. Ni ahora ni nunca. Fui porque sentí que lo tenía que hacer, ante lo que considero un ataque teledirigido. En la Argentina manejamos unos niveles de hipocresía patológica”, sostuvo.

“Pareciera ser que de repente nos enteramos de que el sistema político es una cloaca de corrupción y que hay una señora que es la jefa de toda esa mafia, que es Cristina. No estoy de acuerdo. Se ha puesto de manifiesto algo que todo el mundo conocía, que es que la política se financia con aportes irregulares de empresas. Toda la política, la del Pro, la del Frente Renovador, la del PJ, y la del Frente para la Victoria, y esto es así desde que yo tengo memoria, desde que Franco Macri hacía los aportes a la campaña de Grosso. Eso ha creado una casta política asociada a las empresas contratistas que de ninguna manera está personificado en Cristina. Los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner no cortaron con ese sistema. Tampoco lo hizo el de Macri ni el de María Eugenia Vidal”, apuntó Grabois.

LOS GRANDES MEDIOS

Para el dirigente social, la expresidente “tiene el mismo grado de responsabilidad que otros, incluidos los grandes medios. Por ejemplo, cuando se logra que se derogue la ley de medios por decreto y que se apruebe una fusión entre Clarín y Telecom, y que aumente la pauta publicitaria estatal a ese grupo porque apoya de manera explícita a un sector de la política ¿eso no es un retorno? Salvo los humildes y los trabajadores, todos tienen responsabilidad. No me cabe duda de que Cristina también tiene responsabilidad. Pero otra cosa es avalar que haya una campaña teledirigida con el objetivo de perjudicar a la principal figura política de la oposición, y aclaro que no soy militante del kirchnerismo ni lo fui. Ni siquiera pienso que tenga que ser la próxima presidenta. No me parece que vaya a cambiar radicalmente la vida de nadie. Lo que sí cambia la vida y la sociedad es permitir que haya un deterioro de la pluralidad y de la paz social a través de un ataque teledirigido a un sector de la política. Esto es un ataque contra Cristina, porque la quieren proscribir. La defiendo porque sé que si destruyen esa fuerza política la Argentina va a ser un país peor, porque va a haber menos diversidad, menos pluralismo y más poder de un solo lado. Y eso nos va a hacer mal a todos porque va a avanzar la concentración económica y va a haber menos derechos sociales”.

Para Grabois, “decir que Cristina era jefa de una asociación ilícita destinada a recaudar fondos ilegales habilita a aplicar ese mismo calificativo a cualquier político de la Argentina. Si uno criminaliza la política y sus prácticas habituales de financiamiento, todos los dirigentes son jefes de asociaciones ilícitas. Eso, que podría sonar lindo si la alternativa fuera un mayor nivel de democracia y de transparencia, pasa a ser negativo si con eso se empoderan los poderes no democráticos, como el Poder Judicial, que no tiene control social”.

Más adelante ejemplificó su afirmación: “la paradoja de que Bonadio, elegido en la servilleta de Corach, sea la vara de la moral social en la Argentina, es expresivo del nivel de hipocresía que manejamos. Sólo se va a poder superar esta situación si se hace con sinceridad y no con dedito acusador que sólo sirve para aumentar los niveles de odio y de grieta social. Estamos frente a una cuestión política y en general la sociedad se posiciona políticamente sobre este tema. Si es político hay que discutirlo políticamente, no jurídicamente”.

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