La estudiante y gestora cultural Valentina Chichinale impulsa una convocatoria destinada a artistas visuales vinculados a Chubut. La propuesta, que desembocará en una muestra itinerante, nace de una pregunta atravesada por la experiencia de migrar: qué permanece en una persona cuando se aleja de su lugar de origen.
Hay distancias que se miden en kilómetros y otras que se instalan en la memoria. Valentina Chichinale conoce bien ambas. Nació en Comodoro Rivadavia, se mudó a Buenos Aires para estudiar Producción y Gestión de las Artes en la Universidad de Buenos Aires y, como tantos otros jóvenes patagónicos que dejan su provincia para continuar sus estudios o desarrollar una carrera, empezó a convivir con una pregunta persistente: qué queda en nosotros cuando nos alejamos del lugar donde crecimos.
Esa inquietud terminó convirtiéndose en el núcleo de un proyecto curatorial que hoy toma forma a través de una convocatoria abierta a artistas visuales vinculados a Chubut. Bajo el eje “Territorio, Memoria e Identidad”, la propuesta desembocará en una exposición colectiva que recorrerá distintos espacios culturales entre septiembre de 2026 y marzo de 2027.
“La pregunta matriz es qué permanece en nosotros cuando nos alejamos de nuestro lugar de origen”, explica Chichinale en comunicación con El Patagónico. “Es ese desarraigo que sentimos, que por un lado uno llega acá y a veces lo sufre, pero siempre está unido a su territorio”.
La historia del proyecto se remonta a su llegada a Buenos Aires. Durante sus años de formación comenzó a acercarse a instituciones culturales y a profundizar en un aspecto del arte que muchas veces permanece invisible para el público: todo aquello que ocurre detrás de una obra antes de llegar a una sala de exposición.
“Uno empieza a preguntarse qué sucede atrás de encontrar un cuadro colgado en una pared. No solamente desde la historia del arte, sino por todos los factores que influyen para que una obra llegue a estar donde está”, señala.
Esa mirada la llevó a interesarse por la gestión cultural y los procesos curatoriales, entendidos como espacios de encuentro entre ideas, relatos y experiencias. Desde allí comenzó a pensar una propuesta que dialogara con la identidad chubutense sin caer en representaciones literales o paisajísticas.
“Me pregunté qué podía hacer que no recayera simplemente en una foto del Cerro Chenque o una foto de la naturaleza”, recuerda.
En esa búsqueda encontró inspiración en el mito tehuelche (aonikenk) de Kóoch, la deidad creadora que, según la tradición patagónica, pobló el mundo a partir de su propia soledad. De sus lágrimas surgió el mar; de su aliento, el viento; más tarde llegarían el sol, las montañas, los ríos, los animales y la vida. Ese relato ancestral funciona en la propuesta como un disparador para pensar experiencias contemporáneas vinculadas al desarraigo y a la relación con el territorio.
“No es una exposición que busque ilustrar el mito. Lo tomo como disparador para pensar experiencias actuales. El mar, el viento, la luz o los astros aparecen como símbolos que permanecen más allá de que no estemos en nuestro territorio”.
La relación con la Patagonia atraviesa todo el proyecto. También atraviesa su propia forma de mirar el mundo. “Ser patagónica lo vivo con mucho orgullo. Siento que el espacio y la vida que uno lleva te permiten tener una sensibilidad que tal vez quien vive toda su vida en una gran ciudad no tiene”.
Cuando intenta explicar esa marca identitaria, no recurre a conceptos académicos ni a definiciones complejas. Habla de sensaciones. “Cuando veo un cuadro o veo lo que sea, siempre encuentro algo que para mí está marcado por el viento, por la arena y por la sal. Son cosas que me atraviesan”.
La convocatoria busca precisamente reunir obras capaces de dialogar con esas experiencias. Está dirigida a artistas visuales mayores de 18 años que sean oriundos de Chubut o que hayan residido al menos tres años en la provincia. Se valorarán especialmente producciones vinculadas con territorio, paisaje, memoria, identidad y desplazamiento.
Lejos de restringirse a formatos tradicionales, la propuesta contempla una amplia diversidad de lenguajes. “Si sentís que tenés una obra, más allá de que sea anime, collage, escultura, una prenda textil o una producción audiovisual, es más que bienvenida”.
Para la joven gestora cultural, el objetivo excede la selección de obras. También busca generar vínculos entre artistas que muchas veces trabajan de manera aislada y acercarlos a espacios institucionales que suelen percibirse como inaccesibles.
“Hay gente que piensa que para exponer en un centro cultural tiene que esperar veinticinco años. Y no necesariamente es así”. La muestra comenzará en septiembre en la Casa del Chubut, en Buenos Aires. Luego continuará su recorrido por distintos espacios culturales de la provincia, entre ellos Camarones y Rawson, mientras se proyecta una escala final en Comodoro Rivadavia.
Detrás del itinerario hay una idea que atraviesa toda la propuesta: construir comunidad a partir del arte y de las experiencias compartidas. Chichinale insiste en que el arte no debería percibirse como un territorio reservado para especialistas. Por el contrario, entiende que forma parte de la vida cotidiana y que los espacios culturales deben ser apropiados por la comunidad.
“El arte es de todos y para todos. Convivimos con él todo el tiempo. El arte también tiene que ver con dejarse atravesar por lo que vemos y por lo que sentimos”.
Con esa convicción lanzó una convocatoria que, en el fondo, busca mucho más que reunir obras. Busca abrir una conversación sobre aquello que persiste cuando la distancia se instala entre una persona y el lugar donde nació. Sobre los vínculos que sobreviven al viaje. Sobre la memoria como territorio.
Y sobre todo, sobre las distintas maneras que existen de seguir habitando un lugar incluso cuando ya no se vive en él.
La convocatoria permanecerá abierta hasta el 3 de julio. Las postulaciones deberán enviarse en un único archivo PDF que incluya datos personales, una breve biografía, información sobre la obra y material audiovisual o fotográfico para su evaluación. El material debe remitirse al correo vchichinale@gmail.com con el asunto “Convocatoria – Nombre del artista/colectivo”.
