El espacio de Facebook reúne a más de 15.000 miembros y publica acusaciones sobre supuestas infidelidades, estafas y otros hechos. Una de las personas señaladas anticipó que acudirá al Ministerio Público Fiscal para intentar identificar a quienes realizan las publicaciones y a los responsables del grupo.
En los últimos días comenzaron a multiplicarse los cuestionamientos sobre el funcionamiento de “Escraches Comodoro 2025”, un grupo público de Facebook que reúne a más de 15.000 integrantes y en el que se realizan publicaciones utilizando fotografías de perfiles personales para acompañar distintos señalamientos.
Bajo la denominación de “escraches”, las publicaciones hacen referencia a supuestas infidelidades, estafas y otros comportamientos atribuidos a personas de la ciudad. En ese mismo espacio también aparecen denuncias vinculadas a presuntos delitos, generando una convivencia de acusaciones de distinta naturaleza y sin que necesariamente exista una resolución judicial que respalde lo publicado.
Uno de los principales cuestionamientos planteados por personas que aseguran haberse visto afectadas apunta al anonimato con el que actualmente pueden realizarse este tipo de publicaciones. Según señalaron a El Patagónico, quienes efectúan los señalamientos pueden ocultar su identidad, mientras las personas mencionadas quedan expuestas públicamente mediante sus fotografías y datos de sus perfiles.
La situación genera especial preocupación entre personas que tienen trabajos, emprendimientos, comercios y familias, quienes consideran que este tipo de publicaciones puede afectar su imagen y generar consecuencias personales y laborales a partir de acusaciones cuya veracidad no fue acreditada.
En ese contexto, una de las personas damnificadas anunció que recurrirá a la Justicia y que se presentará ante el Ministerio Público Fiscal para solicitar que se investigue el origen de las publicaciones y se pueda determinar quiénes se encuentran detrás de ellas, además de establecer quiénes administran el grupo.
El planteo apunta a que el anonimato en las redes sociales no se convierta en un mecanismo para realizar acusaciones sin asumir responsabilidades por sus consecuencias. La intención, según manifestó la persona damnificada, es que las autoridades puedan identificar a quienes realizaron las publicaciones y determinar si corresponde algún tipo de responsabilidad.
El caso vuelve a poner en discusión los límites entre la posibilidad de denunciar públicamente determinadas situaciones a través de las redes sociales y el derecho de las personas a preservar su identidad, su imagen y su buen nombre frente a acusaciones que pueden difundirse rápidamente entre miles de usuarios.
