La lluvia de la madrugada no fue intensa, ni se extendió hasta esta mañana, pero hay vecinos que observan con temor sus consecuencias. Jessica se levantó esta mañana y el frente de su casa y vereda estaban tapados de barro, eso no sería un problema sino se tiene en cuenta que se socava cada vez más el terreno poniendo en riesgo a las cuatro viviendas que están en una altura frente a su casa.
"Una de las casas de arriba se está partiendo en pedazos por el derrumbe, creemos que en cualquier momento se puede venir abajo", relató Jessica
La zona complicada se ubica en el barrio Abel Amaya, en la calle código 476. Jessica vive hace seis años en ese lugar y el año pasado, después de gestiones realizadas con apoyo de Marcelo Curallán el dirigente vecinal de la zona, recibieron la noticia de que se había firmado la obra del muro de contención que la beneficiaría a ella y a otras tres familias que viven con el riesgo de derrumbe.
El pasado mes de julio, la vecina hizo pública la demanda en pleno invierno las consecuencias de la lluvia se hicieron más intensas, "una de las casas de arriba se está partiendo en pedazos por el derrumbe, creemos que en cualquier momento se puede venir abajo", relató Jessica a El Patagónico.
Además del barro que se genera para el terreno que está abajo, muchas veces también llegan los derrames de cloacas.
