Denuncian a policías de Rada Tilly por no aplicar protocolo

Uno de ellos pretendió hacer de mediador luego de que un contador ingresara violentamente a la casa de su exesposa. A la abogada de la víctima la pretendieron ignorar en la comisaría y la maltrataron. La denuncia se extiende a una integrante de la Comisaría de la Mujer.

El caso –según consta en una prolija denuncia que consta en 11 fojas- comenzó a desarrollarse en la tarde del sábado último en una vivienda de Rada Tilly y concluyó en la madrugada del domingo en la comisaría de esa ciudad.

La abogada Cynthia Tamara Castro pide puntualmente al jefe de la Unidad Regional, Ricardo Lienan, que inicie una investigación por lo ocurrido, ya que a su entender hubo negligencia, abuso de poder e incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de agentes de Policía que de él dependen.

ROMPIO EL VIDRIO

Eran aproximadamente las 19.30 del sábado 19 de septiembre cuando la víctima llamó a su abogada para contarle que poco antes había pedido la presencia policial en su domicilio porque su expareja y padre de sus hijos ingresó a su hogar, rompiendo un vidrio con una llave cruz y amenazándola con ese mismo elemento. Mencionó que en ese momento del llamado ya estaba la policía en su casa y que una vecina le dijo que me llamara porque un miembro de la fuerza le dijo que ella tenía que hacer la denuncia para sacar al violento ya que el mismo decía que esa era su casa y que él era abogado.

Castro sostiene que la versión es “absolutamente falsa porque él es de profesión contador y no vive con mi cliente”.

Ante ese relato, “le solicité que me comunicara con el oficial a cargo del procedimiento; le pedí al oficial que se identifique; me dijo ‘oficial Morales’ y le indiqué que el hombre -violento- no vivía en ese domicilio, que había violado la propiedad y atento a que había amenazado a mi cliente, procediera a actuar según el procedimiento que indica la Ley de Violencia de Género”.

Grande fue la sorpresa de la abogada cuando el oficial Morales “me dijo que estaba ‘calmando las aguas’ y mediando entre partes. Ante esta respuesta le dije que él no es de profesión terapeuta ni mediador y le exigí que sacara al violento del hogar porque él mismo podía constatar la violencia y daños a la propiedad -rotura de una ventana-. El oficial Morales me cortó la llamada, procedí a llamar a mi clienta en cuatro oportunidades y no me atendió”.

EN ESTADO DE SHOCK

A las 20 la abogada Castro recibió el llamado de su clienta víctima de violencia de género. “Me indicó no solo el estado emocional en el que se encontraba -por demás alterada y nerviosa- sino que además el oficial Morales le preguntó a ella qué quería que hiciera la policía con el violento; si sacarlo o llevárselo detenido, y me pidió que la asistiera a realizar la denuncia porque tenía miedo, no sólo del violento sino también de la policía porque parecía que estaba como de parte de su ex ya que no lo retiraron ni se lo llevaron detenido, sino que su ex les impuso hasta un plazo para irse, luego de que lo invitaran a retirarse”.

Aproximadamente a las 20.57 llegó la abogada al domicilio de su clienta, donde “esperamos por unos 45 minutos a que llegaran los abuelos paternos de sus dos hijos para asistir a los niños mientras ella se retiraba conmigo a radicar la denuncia. En esos 45 minutos me comentó que si no hubiese sido por su vecina que le dijo que me llamara, porque ella estaba en estado de shock, quizá el hombre hubiera seguido ahí porque la policía se iba a retirar”.

IGNORADAS E INTIMIDADAS

A las 22 ambas mujeres llegaron a la Comisaría de Rada Tilly. “Mencioné que soy abogada y que quería hacer una denuncia. Estaba de espaldas una joven mujer policía que se dio vuelta; me miró y me dijo que esperara, mientras continuaba con lo que estaba haciendo -escribiendo una planilla-. Luego le pedí que por favor se identificara y me respondió que era la ‘cabo Alvarez’. Entonces le solicité que llame al oficial de mayor rango si el comisario no estaba en las dependencias. No acusó recibo de mi solicitud y continuó escribiendo”.

Después de unos minutos apareció un joven policía que no quiso identificarse. Él fue quien “me dijo que para hacer la denuncia tenía que ir hasta Comodoro Rivadavia ya que ahí no me la iban a tomar. Se apersonó el oficial Morales y me indicó que él era el oficial de mayor rango. Le dije que me tomaran la denuncia allí y que a ellos no les debía importar qué es lo que iba a denunciar un abogado; que la denuncia me la tenían que tomar igual. En el acto se acercó una mujer policía que no se identificó y me dijo -como todos los demás obsecuentes- que no me iban a tomar la denuncia. A esta altura pude contar 7 uniformados detrás de la pared que contiene un vidrio y que separa el ingreso con los escritorios; todos ellos no solo diciéndome que no sabía nada y riéndose de nosotras, por lo que me atreví a decirle a Morales que si no me tomaban la denuncia era por dos motivos: o porque no querían trabajar y cumplir sus funciones o porque era un inútil”.

Entonces la abogada le pidió que la comunicara con el fiscal de turno. “Morales se ofendió, por lo tanto llamé a mi socio, el Dr. Bordier, y le pedí que se comunicara con la Regional y solicitara el número del fiscal en turno, no sin antes dejando el teléfono abierto para que mi socio escuchara el maltrato que me propinaban. Para esto, Morales notoriamente ofuscado y enardecido, sale del recinto de los escritorios dando toda la vuelta y se acerca hasta mi persona parándose frente a mí, a una distancia intimidante, no más de 40 cm de mi humanidad, me gritó a todo lo que daba su voz, detrás del barbijo diciendo ‘retírese que acá nadie le va a tomar la denuncia, Ud. es la que no sabe nada’”.

UN POLICIA EN CONTROL

Lejos de intimidarse, la abogada respondió: “a vos no te calienta si yo voy a denunciar que un extraterrestre le rompió el vidrio a mi clienta. Vos la denuncia me la tenés que tomar igual. Vos no tenés facultades para determinar si está bien o mal lo que yo voy a hacer. No vengo acá a explicarte el porqué de nada porque mi trabajo es representar a mi clienta y el tuyo es tomarme lo que vengo a denunciar. Demasiado mal actuaste en el procedimiento queriendo mediar y preguntándole a mi clienta qué debías hacer vos".

La cabo Alvarez filmó todo, percibió la abogada, quien admite haberles dicho a los policías: “ustedes para lo único que están es para obedecer órdenes ilegales y salir a golpear gente”, además de mencionar al ministro Federico Massoni y al “subjefe amigo de narcos".

A continuación se acercó una mujer policía, “que no se identificó, que usa anteojos, y me dijo que ponían a disposición de mi cliente un patrullero para que lleve a mi cliente a la ciudad de Comodoro Rivadavia. Yo le respondí que de ninguna manera; que mi cliente no se iba a subir a ningún patrullero porque no es ninguna delincuente”.

Como consideró que la actitud de esta mujer policía fue “la correcta, respetuosa, le comenté, aunque no tenía por qué hacerlo, cuál había sido el proceder de sus compañeros en el procedimiento. Que yo no había ido a la comisaría de gusto; que nada tenía que hacer yo ahí si ellos hubieran actuado bien; que ellos eran auxiliares de la justicia como yo y que por ello debían actuar conforme lo establece la ley”.

Entonces, “los 7 policías bajaron el nivel de bobería y quedaron en silencio mientras yo hablaba. Se retiraron quedando solamente dos de ellos observándome. Me llamó el Dr. Bordier y me dijo que se había contactado con la Regional y que le habían pasado el número de la fiscal en turno; que se comunicó con ella y que iba a contactarse con la comisaría”.

Acto seguido, “viene Morales con un teléfono y me dice que la fiscal quería hablar conmigo. Le mencioné que mi clienta, víctima de violencia de género, estaba esperando una respuesta institucional y le pregunté qué solución me iba a dar porque no me iba a ir de ahí porque no era un problema de mi cliente ni de mi persona como abogada que no existiera una Comisaria de la Mujer en Rada Tilly”.

La fiscal le manifestó que iba a enviar a alguien de la Comisaría de la Mujer de Comodoro Rivadavia y que esperara allí.

EL COLMO DE LA SARGENTO

Pasadas las 23 llega a la comisaría de Rada Tilly la sargento Libasai junto a otra mujer policía que no se identificó. “Me indicaron que la fiscal las había enviado y que era la responsable de tomarnos la denuncia. Le agradecí y se retiró por más de 10 minutos. Al regresar, la sargento me dice que estaban en condiciones de tomar la denuncia pero que yo no podía ingresar al recinto donde la tomaban”.

Castro mencionó que “era una violación más al derecho de mi clienta y que incluso estaban prohibiéndome el pleno ejercicio de mi profesión al prohibirme que asista técnicamente a mi clienta. Me dijo que si quería que le tomaran la denuncia a mi clienta, esas eran las condiciones. Para esa hora, y como mi clienta ya estaba preocupada por sus hijos, accedí advirtiendo que iba a denunciar el hecho y la sargento me dice, enojada, que ella no tenía que estar ahí y que ya se tendría que haber retirado a su casa. Me dirigí a mi clienta y le aconsejé que esté tranquila; que la sargento la tenía que escuchar en todo lo que dijera”.

Alrededor de la 1 del domingo 2’ “mi clienta sale del recinto donde le tomaron la denuncia y le pidió que firme. Cuando iba a agarrar la denuncia para leerla, la sargento se la retira a mi clienta de la mano y le dice que se olvidó el sello que en la mañana siguiente se iban a acercar al domicilio a llevarlo. Ante esto le indiqué a la sargento que la copia debían dársela igual y que si no tenían el sello que la firme después completara las cuestiones formales de rigor”.

La abogada agrega que la sargento “visiblemente molesta, me dijo que siempre entregan copia y le pidió a mi clienta, si quería, que lo firme pero no permitió que yo la lea. Volvió a mencionar su molestia por estar ahí y que ella tenía una familia que atender. Ante esto, le dije que lo hable con la fiscal que la envió; que ese no era mi problema. Cuando nos estábamos retirando, le solicité a mi clienta la copia que le dieron y leo no solo hechos que no sucedieron, según el relato que me había hecho la clienta, sino y para mi asombro, una falsedad ideológica ya que indicó la sargento que yo estuve presente, cuestión que no fue cierto porque no sólo me prohibió ingresar sino que en todo momento estuve al teléfono en contacto, en principio con mi socio, el Dr. Bordier, y posteriormente con dos clientes a los que coasistí. De hecho, una de esas llamadas duró 50 minutos”.

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