Deportivo Riestra obtuvo un gran triunfo ante Argentinos

Con goles de Antony Alonso y Gonzalo Bravo ganó 2-0 en el partido que abrió la 7ª fecha de la Liga Profesional. El ’Bicho’ jugó desde los 13 minutos con uno menos por expulsión de Erik Godoy.

Deportivo Riestra obtuvo este martes su tercera victoria en la Liga Profesional de fútbol al derrotar de local por 2-0 a Argentinos Juniors en el partido que abrió la 7ª fecha.

El encuentro, que se jugó en el estadio Guillermo Laza, tuvo el arbitraje de Andrés Merlos, mientras que los goles los marcaron Antony Alonso y Gonzalo Bravo.

El partido se presentó mejor para el conjunto conducido por Cristian Fabbiani, que buscó ser más vertical y con mayor velocidad que el ’Bicho’ para buscar el área rival. Además, se vio favorecido por la expulsión de Erik Godoy, por doble amonestación, cuando iban apenas 13 minutos de juego. El defensor había visto la primera amarilla a los 3’.

Pese a ello, el conjunto de Diego Dabove, que apostó a tener más la pelota y un juego asociado, tuvo menos situaciones, pero generó la más clara a los 34 con un tacazo en el aire de Maximiliano Romero, que obligó a Ignacio Arce a esforzarse para manotearla al tiro de esquina.

Así como los primeros minutos no fueron buenos para Argentinos, en el segundo tiempo se repitió esa tendencia y a los 13, se puso en ventaja Riestra.

Una salida rápida desde el fondo, pelotazo largo de Pedro Ramírez para Jonathan Herrera, que la bajó de cabeza para Gonzalo Bravo; la devolución para Herrera, que amagó para hacer pasar de largo al marcador, remató sin demasiada potencia, la desvió Diego Rodríguez, pero el balón quedó en área. La encontró Antony Alonso, que definió ante la falta de reacción del Francisco Alvarez.

Argentinos reaccionó, se levantó, agarró la pelota, pero cuando mejor estaba, Riestra volvió a pegar, con una definición similar la primera, pero esta vez, en los pies de Gonzalo Bravo.

El equipo del ’Ogro’ Fabbiani supo cuidar su ventaja, con una defensa cerrada para aguantar los ataques de un ’Bicho’, que tampoco supo encontrarle la vuelta.