Por más de sesenta días el edificio de la Escuela N° 183 estuvo intervenido por maquinarias y personal de limpieza. A fines de abril la dirección, a cargo de María Curallán, decidió que era tiempo de recuperar el tiempo perdido y consiguieron en la Escuela N° 517, ubicada a pocos metros de la institución retomar, las actividades.
No sólo los estudiantes de la 183 debieron reacomodar sus clases, sino también el Jardín N° 499 y comenzó la convivencia también con la escuela de adultos N° 613 y la N° 302 de modalidad hospitalaria. Entonces, se aplicaron turnos rotativos porque la cantidad de aulas no permitía contener a los más de 500 alumnos que se reunieron.
Hoy esa etapa finalizó y los estudiantes de la Escuela 183 y el Jardín 499 volvieron al edificio de la calle Tres Sargentos. Atrás quedaron las montañas de lodo, los problemas eléctricos, de conexiones de gas y las filtraciones.
Por iniciativa del plantel docente cada experiencia que vivieron los alumnos durante el temporal quedará plasmada en un diario que se elaboró desde el primer día de evacuación de la comunidad educativa. El material formará parte de los archivos del colegio.
Teniendo presente además que hay familias de niños de la institución que aún no se recuperan del daño causado por la catástrofe climática, en el día de hoy se reunió a toda la familia para hablar del tema a través de actividades en conjunto. Un día de fiesta pero también de reflexión celebró el colegio.
