Por esa razón, Camuzzi inició ayer un operativo de desconexión. “El hurto de gas no solo constituye un delito, sino también un riesgo latente en materia de seguridad de las instalaciones y de la propia vida. Las conexiones directas implican el abastecimiento de gas natural sin la correspondiente infraestructura y sin la intervención de personal idóneo”, manifestaron desde esa compañía a través de un comunicado.
“Se trata de conexiones sin medidores, sin reguladores de presión y en muchos casos, con elementos precarios que no están autorizados por las autoridades competentes para ser utilizados en instalaciones de gas natural. Asimismo, las conexiones clandestinas constituyen una condición de absoluta desigualdad frente a los usuarios que gozan del suministro y que abonan regularmente su factura de servicio”, resaltaron.
