Caleta Olivia (agencia)
El procedimiento fue ejecutado en domicilios del barrio 17 de Octubre y estuvo a cargo de personal de la Comisaría Seccional Tercera con el apoyo de efectivos de la División Fuerzas Especiales por expresas órdenes del juez de instrucción que interviene en la causa, Gabriel Contreras.
Fuentes de extrema confianza revelaron a El Patagónico que dos de ellos serían hermanos que se apellidan Luna y el restante Garcé, cuyas fisonomías e indumentaria que llevaban ese día coincide con los registros que captaron cámaras de video-vigilancia de dos firmas comerciales.
Las mismas enfocaban hacia el descampado donde se produjo el homicidio y también hacia viviendas de la calle Madroñán del barrio 17 de Octubre, donde se refugiaron los atacantes.
Por otra parte, los investigadores supieron que durante la noche anterior el grupo había mantenido una pelea con la víctima e incluso en un primer allanamiento se les incautó prendas y zapatillas manchadas con sangre que fueron analizadas en un laboratorio de Río Gallegos, pero recién a fines de la semana pasada el juez Contreras pudo contar con un informe científico de esas pericias.
EL CASO
La víctima fue Miguel Melo, un empleado municipal de 33 años que residía en el mismo barrio junto a su pareja, con quien había estado ingiriendo bebidas alcohólicas y, según la mujer, alrededor de las ocho de la mañana del sábado 4 de mayo salió a caminar para distraerse como lo hacía de manera frecuente.
Poco después un obrero que se dirigía hacia su trabajo lo halló muerto en medio de un charco de sangre y en una calle de tierra que cruza un descampado.
Hacia ambos lados hay una empresa maderera y una distribuidora, todo ello en inmediaciones de la rotonda del acceso sur por la Ruta 3 y a pocos centenares de metros de la casa de Melo.
Tenía un golpe en la cabeza y horas más tarde los médicos forenses constataron que había sido provocado por un elemento contundente y que además presentaba otras lesiones.
Los investigadores averiguaron que varias horas antes mantuvo una fuerte discusión con otros individuos, quienes serían los que lo siguieron de madrugada para propinarle una feroz paliza.
Al día siguiente fueron identificados y detenidos, sometiéndoselos a un examen corporal y se les extrajo muestras de cabello para un estudio de ADN a fin de establecer si coincidían con los hallados en el sitio del crimen.
También les incautaron prendas de vestir y calzado con manchas de sangre, pero a las pocas horas recuperaron su libertad ya que las pruebas aún no eran contundentes.
Finalmente, el martes de esta semana fueron nuevamente aprehendidos y el juez Contreras tenía previsto tomarles declaración indagatoria al promediar la tarde de ayer.
