Dieciséis hinchas fueron demorados por los incidentes en Caleta Olivia

Los revoltosos recuperaron la libertad después de algunas horas. El escándalo se produjo el domingo en el estadio municipal Juan Domingo Perón, en pleno partido entre los albiverdes y Banfield de Puerto Deseado por el torneo Argentino ‘C’.

Caleta Olivia (ACO)
Dieciséis hinchas fueron a parar a los calabozos por algunas horas, ocho policías sufrieron lesiones de distintas consideración y un móvil sufrió la rotura de vidrios, al igual que varios autos particulares.
Este fue el saldo global de los violentos incidentes que se produjeron el domingo en el estadio municipal Juan Domingo Perón de Caleta Olivia, donde Estrella Norte recibía a Banfield de Puerto Deseado por la cuarta fecha de la Zona 35 del torneo Argentino ‘C’.
Como informó este diario en su edición de ayer, el árbitro Juan Carlos Díaz se vio obligado a suspender el encuentro debido a la falta de garantías, a los 18' del segundo tiempo cuando Estrella Norte vencía 2-0 e hinchas de Estrella Norte agredían a la policía.
Todo se inició cuando algunos simpatizantes de Estrella Norte pretendieron ingresar al estadio sin pagar. Cuando la policía les impidió el acceso, comenzaron las agresiones que fueron apoyadas desde la tribuna por otra fracción de la barra albiverde.
Ayer dirigentes locales se rasgaban las vestiduras a través de distintos medios radiales, en un virtual intento de deslindar responsabilidades hacia grupos de revoltosos y evitar que las autoridades del Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino pudieran adoptar severas sanciones por los sucesos.
Ya había antecedentes al respecto. Las reyertas entre grupos de fanáticos rivales locales y las agresiones verbales y físicas que sufren particulares en la vía pública son una constante en los últimos fines de semana.
Sin ir más lejos, un domingo antes, un hincha de Estrella Norte fue herido de tres balazos cuando se aprestaba a viajar hacia Puerto San Julián para alentar a su equipo. Sus acompañantes no solo siguieron viaje, y cuando retornaron se olvidaron de lo que habían visto al ser requeridos por las autoridades policiales.

TODO POR UN EBRIO
Esta vez, el duelo no fue entre hinchadas dado que la de Banfield, que hacía de visitante, nada tuvo que ver sino que la batalla campal fue con la policía santacruceña.
El jefe de la Seccional Segunda, comisario Ramón Miño, dijo a Diario Patagónico que todo se inició cuando un hincha relegado, alcoholizado y con cierta agresividad pretendía ingresar al predio deportivo por lo que el personal asignado al operativo de seguridad decidió trasladarlo a la misma dependencia en una Trafic de la repartición.
Ello motivó la ira de los fanáticos que se hallaban en las tribunas e inmediatamente comenzaron a arrojar piedras a los uniformados.
El móvil de referencia y su personal quedó atrapado en el mismo predio y una lluvia de piedras dañó vidrios e impactaron la humanidad de lo policías, uno de los cuales sufrió una seria herida en el rostro.
A partir de ese momento, se produjo una verdadera batalla campal con la llegada de refuerzos y se repelió el ataque con balas de goma y gases lacrimógenos, que incluso pusieron en peligro a espectadores totalmente ajenos al hecho.
El árbitro Carlos Díaz se vio obligado a suspender el encuentro y los jugadores de ambos equipos -que también eran ajenos a los incidentes se retiraron a los vestuarios.
Al disiparse los gases, se supo que en total 16 personas fueron trasladadas a los calabozos de distintas comisarías, entre los que se encontraban 8 menores de edad y 2 mujeres, pero horas más tarde, tras fijar domicilio y darse conocimiento a las autoridades judiciales, se les permitió retirar a su domicilios. Mientras tanto, 8 policías habían resultado lesionados y al menos 2 de ellos de consideración.

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