Diego y Sabella: un año después

Por Martín Montenovo *

Desaforado, extremo, pasional, inmensamente talentoso, desafiante, audaz, valiente, personalista, entre tantos otros adjetivos. ¿Quién podría negarle a Maradona eso y tanto más? Producto del ascenso social asimétrico y fortuito de una Argentina que ya había iniciado un descenso para algunos interminable, fue la cara del fútbol de la dictadura, del ejemplo para los niños, de la gloria colectiva, pero también de la adicción, del desequilibrio, de la marginalidad entendida como valor, incluso por oposición a aquello que podría mejorar las condiciones de vida de quienes viven en tal situación.

Así es una parte de la Argentina. Pero también puede ser estudio, planificación, construcción colectiva, perfil bajo, humildad, proyecto aplicado a una idea, mística. Como Sabella, como otra parte de nuestro ser futbolero. Paradójicamente contemporáneos, adversarios dentro de la cancha pero no fuera de ella, de respeto y afecto recíproco, hace un año partieron quizás dos personas, y a su vez dos modelos que sintetizan esa pasión que es para nosotros el fútbol.

Como decía el padre de un gran amigo, el fútbol es trabajo, pero también es Sabella o Maradona que podían hacer aquello que no se logra con solo trabajo, que proviene de la inagotable fábrica de talento, inspiración y rebeldía que aún existe en nuestro país. Solo se trata de coordinar ambos aspectos que no deben negarse, sino complementarse. Hablamos de fútbol claro, o no tanto, a un año de la partida del mejor y quizás del mejor maestro, aún seguimos buscando la forma de conciliar todo lo grandes que fueron, y así convencernos de lo grandes que podemos ser.

(*) Martín Montenovo es docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e integrante de la filial de Estudiantes de la Plata.

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