“Dios los va a castigar por todo esto”

Así lo manifestó Olinda Campana, la abuela de 87 años que estuvo secuestrada durante cuatro años por un matrimonio de Trelew, quienes la maltrataron de tal manera que terminó en una silla de ruedas.

Olinda Campana relató  los maltratos a los que era sometida diariamente por un violento matrimonio que la mantuvo secuestrada por cuatro años, donde fue  víctima de una perversa pareja que le propinó todo tipo de maltratos físicos.

Es licenciada en Ciencias Orientales, maneja varios idiomas y su voz es calma, clara y denota alto intelecto. Sólo sus arrugas y la silla de ruedas que sostiene su cuerpo indican que es una mujer de edad avanzada.

Olinda Campana  relató cómo conoció a la pareja que la mantuvo privada de su libertad durante cuatro años y que la maltrato físicamente  durante este periodo de tiempo. “Fue por un aviso en el diario. Me recomendaron ir allí a vivir porque el matrimonio tenía dos nenas y a mí me gustan con locura los chicos y yo entré por ese lado. Me mostraron la casa y me decían amablemente…pase, pase”. Así se inició el martirio vivido, que jamás pensó que debería relatar usando el impecable vocabulario cultivado por su sólida formación literaria.

 “Cuando pasó un poco el tiempo, las cosas fueron cambiando. Empezaron los golpes, me pellizcaban y me tiraban el pelo”, admitió, gesticulando con sus manos la forma en que salvajemente la golpeaban. “Así empezó el asunto, los golpes eran con la mano abierta, con mano cerrada, con el puño….de todas maneras”.

La abuela confirmó que estuvo secuestrada, privada de su libertad por cuatro larguísimos años. Describió esta horrenda situación. “Tengo una hermana y amigos, pero allí fueron siempre de la puerta para afuera. No me dejaban abrir la puerta. Yo quería pero no me dejaban. Una vez pedí para Año Nuevo o Navidad el teléfono para saludar a mi hermana y no me lo permitieron. Entonces dije bueno, acá perdí del todo…no me dejan hacer nada”.

En este marco,  Campaña indicó que “me estaban trabajando la cabeza con una historia que al principio no me había dado cuenta. Me decían: ´Usted no tiene a nadie, usted está sola, nos tiene a nosotros nomás, ¿verdad que quiere morirse? ¿verdad?”. Así describía los gritos de los dueños de casa.

VOLVER A CAMINAR

La abuela secuestrada   explicó que “no estaba en sillas de ruedas” sino que  “este estado fue consecuencia de unos golpes que me dieron. Cuando me quise parar no pude. Me caí en el patio, me sacaron por los hombros tironeándome para arriba, resbalé y me caí fuerte. Ellos dijeron que me tiré, nunca aceptaron mi caída. Desde ese entonces me tuvieron así, al final pasé a tener silla de ruedas. Me la compraron o alquilaron, no sé, es que vieron que no me podía parar”.

Olinda admitió que el matrimonio se apoderó de sus ingresos económicos. “Les tuve que dejar un poder para que se hicieran cargo del sueldo que yo pudiera cobrar o percibir. Ellos se resarcían de todo gasto” confirmó.

EL FIN DE UN CALVARIO

Personal de la  Comisaría de la Mujer advirtó su presencia en la casa al concurrir por reiterados hechos de violencia que el inescrupuloso matrimonio protagonizaba. “Todavía no sé cómo las chicas me vieron”, expresó sonriendo y en calma, reconociendo la loable tarea del personal de esa dependencia.

“Este personal policial había estado antes en la casa porque se armaban unas peleas que yo pensaba que se iban a matar, yo cuidaba mi cabeza…se tiraban con todo. Había una habitación con un placard enorme. Ellos decían que tenían 10 habitaciones, no las vi porque estaba siempre cerrada. El placard estaba lleno de botellas de perfumes, cuando se armaban las peloteras se tiraban con eso”, puntualizó con horror.

“Un día se tiraron con todo y el piso quedó regado de vidrios. A la noche, la Policía los fue a retirar, ahí fue cuando nos conocimos con la gente de la Policía”, sostuvo.

Finalmente,  Olinda expresó que “¿Qué les deseo?...nada….que Dios los haga ver la luz. Yo les dije un día: Dios los va a castigar por todo esto y se rieron. Es cuestión de esperar. Yo esperé”.

Fuente: Diario Jornada

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