Distinguirán a los más de 50 soldadores que colaboraron con la búsqueda del submarino

Los soldadores que trabajaron en el reacondicionamiento del buque "Sophie Siem" para instalar en ese buque el minisubmarino que intentó dar con el paradero del ARA San Juan, serán reconocidos hoy en una ceremonia en un hotel céntrico como parte de los festejos por los 117 años de Comodoro Rivadavia.

“Me tocó a mí notificar a cada uno de los soldadores y herreros que participaron y es un orgullo el poder ser el nexo para que todos tengan su reconocimiento, aunque algunos no están en la zona”, explicó Diego Segovia, responsable de la escuela de herrería que depende de la municipalidad, a quien se le encomendó la tarea.

Segovia fue uno de los más demandados por aquellos días de febril actividad, porque le tocó la tarea de supervisar los trabajos, lo que lo obligó a permanecer sin dormir los tres jornadas que demandó la titánica tarea de sacar la borda de popa de la embarcación para colocar el gigantesco dispositivo sobre el que se sostuvo el minisubmarino.

Los convocados para el acto de hoy son más de 50, entre soldadores, herreros y ayudantes, todos voluntarios que se fueron enterando de lo ocurrido por aquellos días de noviembre del año pasado, y acudieron al muelle a brindar su colaboración impulsados por la esperanza de hallar a los 44 tripulantes del ARA San Juan, aún desaparecido.

A partir de la industria petrolera, esta ciudad tiene un nutrido padrón de soldadores y ese factor facilitó el reclutamiento porque “los colegas se enteraban y bajaban desde los campos petroleros como podían para brindar su apoyo”, dijo Segovia, y aclaró que a pesar del momento difícil y triste “fue muy emocionante lo que vivimos”.

Los tres días, entre el miércoles 23 y el viernes 25 de noviembre, fueron frenéticos porque al ingresar el barco a puerto, existía la inmediata misión de preparar la estructura sobre la popa, cargar al minisubmarino y salir a buscar al ARA San Juan, que se había reportado como desaparecido una semana antes en el borde del talud continental.

Pero la tarea de los soldadores no terminó allí: ni bien partió el Sophie Siem, ingresó la corbeta de la armada P45 con una avería y trabajaron en su reparación de una brida a la que tuvieron que “coser” para alistarla cuanto antes para que volviera a la zona de búsqueda.

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