Dos invitados especiales llegaron para el reencuentro de las glorias de Huracán

Mario Olivera y Fermín López formaron parte del plantel que disputó el Nacional de 1976. El exmediocampista arribó desde Santa Fe y el exdefensor lo hizo desde Buenos Aires, para degustar un asado hoy al mediodía y jugar mañana un partido que tiene un fin solidario.

por Lorenzo Martins

l.martins@elpatagonico.net

Comodoro Rivadavia cumple hoy 117 años y, en el marco de los festejos, se organizaron varias actividades deportivas y culturales que abarcan todo el fin de semana.

Entre ellas, está el “Homenaje a las glorias del deporte comodorense”, que se realizará mañana en el estadio municipal. Pero antes, hoy al mediodía se realizará un asado muy especial en el quincho del club Huracán, donde se vivirá el reencuentro de las glorias del “Globo”.

Para ese festejo, impulsado por Miguel Angel Navarro, director de la escuela de técnicos de Comodoro Rivadavia, junto a otras glorias del “Globo”, llegaron a la ciudad dos integrantes del plantel que participó en el Nacional de 1976: el exvolante central Mario Olivera y el exlateral derecho Fermín López, quienes visitaron El Patagónico junto al “Chiqui” Navarro, Jacobo Pichintíniz, Víctor Gordillo, Juan Ernesto “Tito” Solari y Juan Carlos “Papa” Alvarez.

Navarro comentó cómo nació la idea de este reencuentro. “Con Mario (Olivera) estuvimos casi dos años charlando de este tema. El año pasado tendrían que haber venido los dos, pero por lo que nos pasó (el temporal), lamentablemente no pudieron venir”, explicó.

Para Navarro, es un sueño cumplido. “Para mí significa mucho que ellos estén acá, por lo que uno compartió tanto en Huracán como en la selección de Comodoro. Le comenté a Mario que cuando me tocó concentrar con la selección copié muchas cosas de él en lo personal. Yo lo veía que se levantaba tempranito, lo veía frente al espejo, se afeitaba, cosas que hoy en mi vida me sirven”, confesó.

Asimismo, agregó: “Mañana (por hoy) vamos a hacer un reencuentro con todos los muchachos que puedan, de la época que compartieron con Huracán. Esta alegría para mí es un toque al corazón y quiero que se vayan contentos”.

También llegarán los hijos del fallecido Juan Murgia, Sebastián y Javier, y su nieto Juan José. Hoy arribarán a la ciudad para estar presentes el sábado, a la hora de los reconocimientos.

“ERA UNA DEUDA QUE TENIAMOS”

Tanto para Mario Olivera como para Fermín López, esta visita era una “deuda” que tenían. Olivera, que llegó desde Santa Fe, remarcó: “Era una deuda que teníamos con Fermín, porque queríamos volver a nuestras raíces. Amén del fútbol, con Fermín nos llevamos una familia de acá. Nos hemos casado con nuestras respectivas mujeres que aún tenemos y nuestros hijos son comodorenses”.

“Vivimos con mucha alegría e intensidad este momento. Parece increíble que haya gente que todavía recuerde aquella época. Uno a la distancia no se da cuenta, pero evidentemente ha impactado en el deporte de Comodoro Rivadavia”, añadió.

Por otro lado, Olivera admitió que desea encontrarse con viejos rivales. “Me gustaría encontrarme con el ‘Ruso’ Markotic. En ese entonces en la cancha éramos titanes. El mismo Fermín con ‘Chiqui’ eran rivales de ‘punta y hacha’, pero era el partido y punto, no era otra cosa”, aseguró.

Ahí, Jacobo Pichintíniz resaltó: “Acordate la patada que le metiste”. Y Fermín, entre las risas, admitió: “Sí, todavía tiene los tapones marcados”.

Fermín López, quien llegó desde Buenos Aires, aseveró: “Tenía muchas ganas de venir. Desde que me fui, hace más de 35 años, no volví. Vine una vez por trabajo, pero estuve dos días y no vi nada”.

Su presencia estuvo en duda hasta último momento. “Hasta antes de ayer (por el martes), no venía, porque andaba con un problema en el estómago que no sabía qué era. Me hicieron una endoscopía y no sé lo que me hicieron, pero hoy me ves acá”, enfatizó.

Fermín sentía que debía estar en Comodoro por razones muy importantes. “Me alegró mucho poder hablar con ‘Chiqui’, que me dijo ‘sería bueno que andes por acá’. Era una deuda que tenía con él y con la ciudad que me dio tanto. Tengo que darle las gracias a Comodoro, porque acá viví años hermosos, y cuando veo a mi hija veo a Comodoro”, resaltó.

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