Dos periodistas denunciaron haber sido manoseadas 

Dos periodistas tucumanas denunciaron haber sido víctimas de abuso sexual mientras realizaban la cobertura de elecciones en la Casa de Gobierno provincial, en San Miguel de Tucumán.

Carolina Ponce de León y Mariana Romero contaron que fueron manoseadas violentamente en diferentes oportunidades, incluso por más de un hombre a la vez, mientras realizaban su trabajo. Una de ellas hizo la denuncia en la comisaría. “Tucumán es una provincia muy difícil para las mujeres. Es muy clerical, muy patriarcal y muchos hombres tienen la concepción de que seguimos siendo un objeto”, dijo Romero sobre lo naturalizada que está la violencia hacia las mujeres.

Ponce de León relató que cubría los resultados electorales este último domingo cuando tres hombres que estaban en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno la interceptaron y manosearon mientras ella se abría camino hacia el sector donde estaban sus colegas. Le tocaron la cola, la vagina y los pechos, denunció la periodista.

El hecho ocurrió a la vista de todos, pero muy pocos actuaron. A los gritos de la periodista respondió sólo un grupo de conocidos que intentaron ayudarla. La única respuesta del personal de seguridad presente fue que esas son cosas “imposibles de controlar”.

Luego de que se hiciera público el episodio sufrido por la periodista de Radio Universidad, Romero contó lo que ella vivió en carne propia en septiembre, durante la cobertura de las PASO.

Ponce de León "hizo un escándalo en el momento y más que cinco o seis chicos que se acercaron a contenerla no pasó nada. No le creían. ¿Quién te va a creer que te puede pasar esto en el Salón Blanco, a la vista de todos? Me pasó a mí y yo no pude reaccionar. Hoy me arrepiento de no haberlo denunciado más seriamente en su momento”, dijo Romero a Página/12.

Romero publicó el martes un extenso hilo de Twitter para apoyar la denuncia realizada por su colega. En los posteos contó cómo un hombre le tocó la cola y la entrepierna durante todo el tiempo que duró un discurso que estaba cubriendo. Cualquier intento de liberarse de esa mano ponía en juego su trabajo, explicó que pensaba. Luego, el hombre la tomó por la nuca.

“Está tan naturalizada este tipo de violencia que no reparamos en la importancia. Yo que me considero feminista no pude verlo, lo conté como si se tratara de una anécdota y ahora que veo que le pasó a una compañera entiendo la gravedad. Me siento mal por no haber denunciado en su momento”, agregó Romero.

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