Dos testigos complicaron a la mujer que mató a su novio rugbier
La defensa de Julieta Silva argumentó que no vio a Genaro Fortunato cuando arrancó su auto, pero los testimonios la dejaron mal parada.

Dos hombres testificaron este miércoles en el juicio a Julieta Silva por la muerte de Genaro Fortunato, ocurrida en septiembre del año pasado a la salida de un boliche de San Rafael, Mendoza, y complicaron la defensa de la mujer, quien está acusada de asesinar al rugbier.

Héctor Ontiveros y Matías García estaban afuera del boliche cuando Silva, de 30 años, atropelló a Fortunato, de 25. La defensa de la mujer explicó que no tenía sus anteojos y que estaba oscuro y llovía mucho, por lo que no vio al rugbier.

"Veo que viene un auto, un cuerpo tirado y el auto que le pasa por arriba", sintetizó García mientras Ontiveros afirmó que, a pesar de la lluvia y la oscuridad, "se veía una figura" en el suelo que claramente era "una persona" a unos 60 metros de la escena.

Además declaró en el juicio el trapito del boliche, Ariel Aksenen, quien aseguró que le hizo señas a Silva para que detuviera su auto y no atropellara por segunda vez a Fortunato, que estaba boca abajo en el suelo.

Pero Ontiveros afirmó que Aksenen se acercó a los gritos a Silva antes de que atropellara por primera vez al rugbier, informó el sitio Los Andes.