Dramático testimonio de uno de los jóvenes golpeados por la Policía en Antares

El testimonio de un joven universitario, que fue uno de los detenidos tras la batahola en la cervecería Antares, permite echar luz sobre cómo se iniciaron los incidentes, confirmando que un sujeto buscaba colocar pastillas en la bebida de alguna chica. El joven lo enfrentó y allí comenzó todo. La Policía llegó tarde y actuó violentamente contra los primeros que se le cruzaron, entre ellos el joven que impidió tal vez, un abuso y su hermano, torturas, golpes, amenazas y horas sin agua. Aquí el detalle.

El violento episodio en la cervecería Antares todavía sigue latente y a pesar de haber muchos testigos, hasta el momento no había una información certera de lo que había sucedido concretamente en una noche caótica para muchos ciudadanos que se encontraban en el lugar.

El Patagónico pudo acceder al testimonio de uno de los jóvenes que estuvo esa noche y sufrió en carne propia golpes de otros y sujetos y torturas de la policía luego de haber intentado evitar una situación posible de abuso.

Según relató el joven todo comenzó luego de haber salido de estudiar: “salí de la Universidad tipo 19:00, llegué al centro y me iba a tomar otro colectivo para irme a mi casa y justo me llama mi viejo diciéndome que estaba en Antares con mi mamá, mi hermano y mi sobrinita, comimos una pizza y me tomé una pinta, después de eso se fueron mis viejos y mi sobrinita, me quedé con mi hermano porque estaba contento por haber aprobado todos los parciales, también era el cumpleaños de mi hermano después de las 00:00 así que nos íbamos a quedar ahí a festejar”.

Este chabón que estaba ahí le dice a mi hermano ´no sabés alguna movida de pasti, de Rivotril´ sin conocerlo , por eso se caga de risa de lo que le dice y le pregunta para qué le pinta eso y le responde ´por si pinta meterle una al vaso de una minita´

“Pedimos otra pinta, estábamos en un mesón y llegaron dos pibes que parecía que iban a juntarse con un par de chicos más así que le dejamos el mesón y nos fuimos a sentar a la barra, en la barra estaba un chabón con sus amigos, nos quedamos tomando en la barra y este chabón que estaba ahí le dice a mi hermano ´no sabés alguna movida de pasti, de Rivotril´ sin conocerlo a mi hermano, por eso se caga de risa de lo que le dice y le pregunta para qué le pinta eso y le responde ´por si pinta meterle una al vaso de una minita´, esto se lo dice posta, entonces mi hermano le dice que es un pancho”, indicó el estudiante de la Universidad San Juan Bosco.

Esta situación le generó preocupación al joven, temiendo que este sujeto pueda incurrir en un futuro abuso, relató: “yo me re calenté, tengo este forro hijo de puta enfrente mío que es un violador de mierda. ¿Mirá si tiene una pastilla y se lo pone a alguien? Entonces me levanté y le dije: ´¿a qué viniste, a quién se lo querés poner, qué te pensás?´ y me responde ´sí, si le quiero meter una pastilla a una mina, ¿algún problema?´, atrás se levantaron su dos amigos, el flaco me pone una piña y me tiran dos vasos en la cara, quedé re mareado y me voy para atrás, mi hermano salta porque me habían pegado, entonces entre los tres le empiezan a pegar a mi hermano, cuando me recupero vuelvo a ayudar a mi hermano y ahí nos dimos”.

La noche de terror vivida por estos dos hermanos recién comenzaba: “el seguridad nos saca a mi hermano y a mí, viene la policía y ni bien dice contra la pared yo me puse contra la pared porque sé cómo son los policías y le digo a mi hermano que se ponga contra la pared, y ahí mi hermano le dice al policía que quería su campera, porque había quedado en cuero por la pelea, porque se limpió la cara que tenía llena de sangre con la remera, en ese momento el policía le tira gas pimienta en toda la cara, mi hermano grita y giro para ver qué pasó y me tiran gas pimienta a mí, ya estábamos entregados, no se puede hacer eso, la gente les decía ´por qué les tiran gas pimienta´. Ya estábamos arrestados, después me esposan y viene corriendo el chabón (que pidió una pastilla) desde adentro y me pega una piña en la nuca, yo ya no podía respirar, no veía nada, ya no entendía nada”.

Me largué a llorar de la impotencia y empecé a gritar dónde estaba mi hermano. Todo esto pasó mientras tenía los ojos cerrados, llegamos a la Comisaría sin poder respirar, es un infierno el gas pimienta

La violencia en Antares ya había terminado pero lo que continuó viviendo fue peor: “me llevan al patrullero y ahí los policías ya me empezaron a pegar, me largué a llorar de la impotencia y empecé a gritar dónde estaba mi hermano. Todo esto pasó mientras tenía los ojos cerrados, llegamos a la Comisaría sin poder respirar, es un infierno el gas pimienta, en la Seccional Primera nos siguieron cagando a palos, nos hicieron desnudar, yo gritaba pidiendo una ambulancia, que por favor me dejen lavar la cara por lo menos, fue una tortura, la peor tortura que viví en mi vida, a las tres horas me dejaron irme a lavar la cara, pedimos de nuevo la ambulancia porque era nuestro derecho y nos decían que no nos iban a dejar ir”.

Los jóvenes que se encontraban en el calabozo de la Seccional Primera continuaban sin recibir asistencia médica “en ese momento estaban mis viejos del otro lado en la comisaría y nosotros de lo que gritábamos, mis viejos escuchaban cómo gritábamos y se desesperaron, por eso vino un milico y me llevaron primero a mi al hospital”.

Me llevaron a la Comisaría Tercera donde me tuvieron esposado dos horas contra la pared, no me daban agua, no me daban nada, yo estaba que me moría

El joven agredido tanto en la cervecería como en la comisaría detalló el aberrante comportamiento de los encargados de velar por la seguridad ciudadana “me dieron la cabeza contra la pared, me patearon los huevos, todo esto con gas pimienta en la cara y sin poder respirar, y esposado encima de todo. Después de que me llevaron al hospital, volví, se lo llevaron a mi hermano y me agarraron a mi solo y me llevaron a la Comisaría Tercera donde me tuvieron esposado dos horas contra la pared, no me daban agua, no me daban nada, yo estaba que me moría, encima yo nunca caí en cana así que estaba re asustado”.

Este comportamiento policiaco que parece más de las épocas más oscuras de la historia Argentina continuó con amenazas de parte de uniformados de la Seccional Tercera, según denunció el estudiante “los milicos me decían que me iban a meter al pabellón con todos los presos y se reían ´acá son todos violines, ahí nosotros no nos metemos la ley la hacen ellos´ y yo, te juro, estaba con el corazón en la boca toda la noche, me tiraron a un calabozo hasta que me llevaron a una Alcaidía, fue tremendo”, finalizó su relato el joven.

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