Editan en Italia el libro “Ripio” de la argentina Laura Yasán

La poética de “Ripio” reenvía a lo residual -escombro, palabras vaciadas, esperanzas armadas con materiales de desecho, seres rellenos de indolencia- con una voz que trenza con el hilo de la ironía, el coloquio con imágenes descarnadas.

Acaba de aparecer en Italia el libro Ripio (“Pietrisco”, edición bilingüe italiano-español) de la poeta bonaerense Laura Yasán (1960), traducido por el poeta romano Alessio Brandolini, para quien “la poesía de las autoras argentinas -a partir de Alfonsina Storni- es más cercana a la poesía europea que las otras voces de América Latina”.

El libro editado en Roma por el sello “Fili d’Aquilone”, y que se suma otros títulos de su obra como Doble de alma, Tracción a sangre, Loba negra y Cotillón para desesperadas- había obtenido el Premio Municipal.

La obra de Yasán se hizo ya de otros importantes galardones, como el del Fondo Nacional de las Artes, el “Carmen Conde” de España, el premio Casa de las Américas de Cuba, y el Premio EDUCA (Editorial Universitaria Centroamericana) otorgado en Costa Rica.

La poética de Ripio reenvía a lo residual -escombro, palabras vaciadas, esperanzas armadas con materiales de desecho, seres rellenos de indolencia- con una voz que trenza con el hilo de la ironía, el coloquio con imágenes descarnadas.

Tras calificar a la traducción de Brandolini de “trabajo minucioso”, la poeta considera a Ripio como el acabado de sus libros, aquel donde cristaliza su estilo, y agrega: “Posee una lírica muy elaborada que va muy bien con el idioma italiano; quizá la traducción de otros libros con algo de lunfardo y neologismos hubiera sido más difícil”.

A su vez, Brandolini (director del sello “Fili d’Aquilone”), señala las razones que lo llevaron a elegir este libro: “Corre por una doble vía: es íntima pero proyectada al exterior, experimentada por las avenidas de Buenos Aires o en viaje por calles arruinadas (de ripio) o desconocidas. Me gustó mucho su búsqueda de las ‘zonas mudas’ del yo, paralela a la de las sombras y de la muerte, entre lo real y lo aparente”.

Autor también de una vasta producción poética en su país, Brandolini vaticina que la poesía de Ripio va a ser: “muy apreciada por los lectores italianos por su lenguaje crudo, sin sensiblerías, ya que gracias a los diálogos y el uso del hablado es siempre directa y de fuerte impacto. Su crónica descarnada ayuda a comprender mejor la complejidad del mundo en que vivimos, sobre todo en las grandes ciudades”.

Sobre los posibles significados escondidos tras el término “ripio” (camino de escombros, relleno, sendero difícil, palabrería vana), Yasan habla de: “Un yo lírico tratando de avanzar en ese terreno imposible. La incomodidad, la dificultad. El poema que titula al libro dice ‘voy en ese autobús destartalado por caminos de ripio (…) por eso dura tanto un viaje tan corto’. Sentir la vida como ese viaje, el autobús destartalado como mi propio cuerpo, mi propia cabeza en una sacudida permanente”.

Y agrega: “Lamento que no haya ninguna palabra en italiano que sea traducción fiel, ni que pueda contener tantas acepciones. Después de mucha búsqueda Brandolini se inclinó por ‘Pietrisco’, algo así como piedra machacada; es una palabra con mucha fuerza”.

Esta poesía poblada con imágenes de desgarro y violencia, colocan el vínculo afectivo en el lugar de una relación especial: la del cazador y su presa (ya en 2012 llamó Safari a una de sus antologías publicada en México); un símbolo que busca analogías al interior de una sociedad de jerarquías sometida a la lógica de la oferta y la demanda.

Yasan dice coincidir con estas miradas críticas: “Pero no era consciente de ello hasta que diversas reseñas me lo hicieron notar. Es parte de mi forma de pensar: nada es gratis, todo se paga, hay que dar para recibir, y en general esto es atravesado por la injusticia. Pagamos demasiado para obtener apenas un retazo de lo que deseábamos”.

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