“Hoy en la lejana Comodoro Rivadavia, capital del lejano sur de nuestro país, Eduardo Nicolás Bernal, quien nació en General Acha, La Pampa, en 1922, cumple cien años de una vida fecunda y plena de logros personales y de las instituciones deportivas y políticas por las cuales transitó”, sintetizan a modo de introducción las múltiples muestras de cariño de personas de todo el mundo en el centenario de vida del mítico maestro pampeano, deportista y dirigente.
Bernal llegó al sur en 1940. Tenía entonces 17 años cuando se afincó en Las Heras, Santa Cruz, para ser maestro en la Escuela Nº 3 y luego vicedirector de la misma. Ante la ausencia de un profesor de educación física, comenzó también a dar aspectos de esta asignatura.
Entre 1943 y 1946 pasó por el Ejército Argentino: dos años en Esquel y uno en Comodoro Rivadavia. Luego retornó a Las Heras, donde fue secretario de la Intendencia y al elevarse a la categoría de pueblo lo designaron comisionado municipal, ad honorem, entre 1950 y 1952.
En 1955 se afincó en Comodoro Rivadavia, donde trabajó durante 35 años en la empresa de transportes y turismo de Angel Giobbi, que tenía incluso oficinas en Punta Arenas, Chile.
En el deporte, Eduardo practicó atletismo, su pasión, y básquetbol. En el club Gimnasia y Esgrima desplegó una importante actividad como directivo, para luego estar entre los iniciadores de la Federación Atlética de Comodoro Rivadavia, ciudad en la cual don Simón Silvestrini, quien fue gerente de Deportes del COPAN en los Juegos Panamericanos de 1995 en Mar del Plata, había sido el primer director de Deportes de la región.
Bernal es uno de los grandes dirigentes que dio el atletismo argentino con proyección internacional. En 1964, en aquel lejano punto del país, Eduardo y la Federación que presidía organizaron un campeonato Nacional con la presencia de todas las federaciones del país, hecho que se lograba por primera vez.
Docente de lujo, Bernal, al constituirse la provincia del Chubut y organizarse la faz educativa, logró por concurso la titularidad como maestro en la Escuela Nº 1 de Comodoro Rivadavia y un año después pasar a ser director, por concurso, en la Escuela Nº 2. Con los años sería también inspector de Educación. Mientras tanto, daba rienda suelta a su afición periodística siendo jefe de deportes del Diario Rivadavia y como relator en LU4.
Eduardo fue presidente de la Federación Atlética del Chubut y vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Atletismo, entre 1989 y 2007, habiendo sido durante los diez años previos el delegado argentino ante el organismo internacional.
En 1973, en Comodoro Rivadavia se realizó en primer campeonato Sudamericano de Menores, todo un logro para el atletismo argentino y para Bernal, que fue el inspirador. En aquella lejana ciudad sureña también se desarrollaron varios torneos internacionales con la presencia de destacados valores de este deporte.
La contribución al desarrollo del atletismo continental, mereció en 2013 que la Federación Internacional de Atletismo le entregara la Placa al Mérito, un preciado premio que muy pocas personas han recibido en el mundo. Por si fuera poco, la pista atlética de Kilómetro 4 lleva su nombre.
Con el advenimiento de la democracia, Bernal fue integrante del Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia entre 1983 y 1987, ministro de Educación provincial y secretario de Gobierno municipal.
Eduardo ha publicado cuatro libros, donde pasa lista a sus recuerdos en el deporte, su paso por la política y una vida emparentada por muchos años con Comodoro Rivadavia. Esos “cuatro hijos” de Bernal son “60 años de deporte”, “Reminiscencias”, “Misión cumplida” y “Recuerdo de un largo camino”.
Un triunfador que puso a Comodoro Rivadavia en la mira del mundo deportivo y que a 100 años de su nacimiento sigue siendo un ejemplo para las nuevas generaciones.
“A la distancia, mis mejores deseos para este amigo al que conozco desde hace más de 50 años y del que no dejo de reconocerle sus esfuerzos para ser durante muchos años un verdadero embajador argentino en las entidades internacionales del deporte”, expresó Rubén Aguilera desde Mar del Plata.
