Washington (Télam)
«Vamos a arreglar el sistema migratorio», aseguró el jefe de la bancada de senadores demócratas, Harry Reid, ante sus colegas de la cámara de la alta.
El Parlamento estadounidense tiene pendiente una reforma de las leyes migratorias, un debate que hasta ahora se da en desacuerdo entre quienes prefieren una regularización masiva para los indocumentados y quienes se pronuncian por un endurecimiento con castigos que pueden llegar hasta la deportación.
Reid dijo que la estrategia demócrata es avanzar para lograr que los llamados inmigrantes ilegales «salgan de las sombras y entren a la luz».
«Todos estamos de acuerdo con que nuestro sistema de inmigración está seriamente roto y con que 12 millones de inmigrantes viven con un miedo constante», agregó el senador.
Explicó que los empleadores de Estados Unidos «enfrentan un dilema sobre a quién pueden contratar y a quién no, mientras que las redadas por parte de agentes de inmigración interrumpen frecuentemente sus negocios y hasta los cierran».
Los demócratas tienen mayoría en ambas cámaras del Congreso, una posición que ganaron con su victoria en las elecciones legislativas del año pasado sobre los republicanos del presidente George Bush.
- 12 mayo 2007