Ejecutan al ex vicepresidente de Saddam Hussein en la horca

Exactamente cuatro años después del comienzo de la invasión británico-estadounidense de Irak, fue ahorcado ayer el ex vicepresidente iraquí Taha Yassin Ramadan, según informó el canal de televisión estatal Al-Irakiya, citando funcionarios gubernamentales en Bagdad.

Bagdad (Télam)
Un vocero de la oficina del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, indicó que la ejecución se realizó a las 3:05 (20:05 del lunes en la Argentina) y precisó que Ramadan fue condenado a muerte por la matanza de 148 chiítas en 1982 en Dujail, al norte de Irak, reportó la agencia ANSA.
A la ejecución asistieron miembros del gabinete del premier Al Maliki y del ministerio de Justicia, así como un médico, un juez y un miembro de la defensa del condenado.
Inicialmente Ramadan había sido condenado el 5 de noviembre a cadena perpetua por el Tribunal Especial Iraquí, que en cambio por el mismo caso había aplicado la pena capital al ex presidente Saddam Hussein, a su hermanastro Barzan Al Tikriti (ex jefe de los servicios secretos) y al titular del tribunal revolucionario Awad Ahmed Al Bandar.
La sentencia a cadena perpetua para Ramadan fue apelada por la Fiscalía General, que la consideró «muy clemente», y entonces resultó conmutada por la pena de muerte.
Según informaciones desde la provincia de Salaheddin, por deseo propio Ramadan será enterrado junto al ex presidente Saddam Hussein en su pueblo natal de Audsha, cerca de Tikrit. Ya hubo un acuerdo en ese sentido con la tribu de Saddam Hussein, según informó la agencia DPA.
Un tribunal de apelaciones había confirmado la pena de muerte contra el ex vicepresidente el pasado jueves.
Las ejecuciones de Hussein, Tikriti y Bandar habían sido criticadas a nivel internacional.
La Unión Europea (UE) protestó porque en general rechaza la pena de muerte. Otros países, como Estados Unidos y varios países árabes, criticaron la forma de las ejecuciones.
Durante su ejecución, Saddam Hussein sufrió las burlas de sus verdugos. Además, un video de su muerte desató violentas protestas entre los sunitas iraquíes, una minoría a la cual pertenecía el ex presidente.
Durante la ejecución de Barsan al Tikriti, la cabeza fue separada del cuerpo.
Actualmente un tribunal especial para los crímenes del antiguo régimen lleva un segundo proceso.
Tras las ejecución de Saddam Hussein, otros seis acusados deben responder por genocidio cometido contra kurdos.
Se estima que en la así llamada campaña «Anfal» contra los kurdos, en la cual también se usó gas venenoso contra varios poblados, murieron en los años 1987 y 1988 entre 50.000 y 180.000 personas.

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