El 2015 ya está aquí

Tanto se habló, se escribió y se proyectó pensando en el 2015 que todavía nos cuesta a varios darnos cuenta de que ya arrancó y que, como venimos comentando, en el plano político y pensando en las elecciones de agosto (Primarias) y generales (de octubre), en realidad y parafraseando el mismo ya “llegó hace rato”.

Lo cierto y concreto es que, ya sea hace meses o ahora, el esperado y para muchos tan temido 2015 ya llegó y lo hace con algunas cosas ya medio encaminadas; varias en el comentado plano de las definiciones políticas y otras un tanto desajustadas o complicadas, que pueden verse a diario y a lo largo de la vida cotidiana.

El año que se fue el divorcio entre la denominada “clase política”, definición que no me gusta porque es aceptar que se trata de una casta cuando en realidad son las personas de carne y hueso que los electores ponemos en funciones en cargos y por tiempos determinados, con la gente fue muy grande porque mientras la mayoría de ellos hacía todo pensando en 2015, en la calle, en los barrios y en las ciudades se sufría el 2014.

Nuestra querida Comodoro Rivadavia es testigo de lo que estamos hablando porque cerramos el año con graves problemas en la provisión de agua, algunos de ellos generados a partir de la rotura todavía poco clara de varios caños (dicen que fueron 8), o por la caída de reservas, pero en reglas generales la falta del líquido elemento para nuestra ciudad, Rada Tilly y Caleta Olivia se relaciona con la falta de obras en paralelo y en compañía del desbordado crecimiento poblacional.

Los trabajadores del Hospital Regional siguen de paro y el 2015 no solo comenzó con la continuidad de las medidas de fuerza ya acentuadas en el 2014, sino que se acrecentarán con un paro provincial que se realizará el 6, 7 y 8 de enero. El reclamo tiene un alto componente de reivindicación salarial, que es entendible pero también encierra y desnuda las falencias que sigue teniendo la prestación de la Salud, tanto en esta ciudad como en el resto de la provincia.

Ni hablemos de lo que sigue pasando con la inseguridad, digo para no ser reiterativo, pero sí comentemos -una vez más- que en la Capital Nacional del Petróleo todavía tenemos vecinos (y muchos) que no tienen gas natural y tanto en invierno como en verano penan para conseguir garrafas.

El comentado divorcio se da, precisamente, porque mientras los ciudadanos de a pie o sin cargo tienen que padecer estas situaciones desde arriba se habla de los logros y el avance de la democratización, como fueron la obtención de las PASO, dentro de la ley de partidos políticos, y la futura elección en las comunas rurales. Ambas iniciativas merecen el respaldo y hasta el aplauso, salvo por algunas particularidades que rodeó la aprobación de una de ellas, pero sin dudas no forman parte ni de las necesidades ni de las preocupaciones básicas de la gente.

Si fuéramos optimistas (dicen que las personas informadas no pueden serlo), tendríamos que apostar a que el comentado divorcio o separación entre la realidad y los logros transmitidos en cadena, haya sido solo el paisaje y el “trabajo” para que los actores políticos lleguen bien perfilados al 2015, año en el que efectivamente se comenzará a trabajar en esas necesidades y realidades hasta el momento no vistas, o miradas de reojo o directamente ignoradas.

Solo si eso ocurre, es decir si luego de acomodar el escenario cada uno, tanto desde el oficialismo como desde la oposición, comienza a trabajar por y para la gente y no para continuar o llegar, depende si se está en uno o en el otro lado del mostrador, se puede entender (no justificar) lo que pasó el año que se nos fue.

Si en cambio en este año nuevo se vuelven a cometer los mismos errores y se piensa que las elecciones se ganan con artimañas y no con propuestas y trabajo por la comunidad, el futuro que ya es presente se nos hará pasado y así muy difícilmente se puede avanzar y progresar porque lo más probable es que sigamos retrocediendo.

Pidamos un deseo y trabajemos para ello porque en el año que se fue, más allá de los problemas comentados y sufridos, pasaron cosas inesperadas, algunas en el plano deportivo (Racing salió campeón, San Lorenzo ganó la Libertadores y Huracán ascendió siendo campeón de la Copa Argentina); otras a nivel internacional como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba y hasta empezamos el año con un inédito descenso en el precio de los combustibles.

Si pasó todo esto, ¿por qué no podemos pensar que en 2015 cada uno se ocupará de sus cosas y sus representaciones, sin partir de egos y ambiciones personales sino pensando en los demás?

Veremos qué es lo que sucede y así sabremos si el deseo se convierte en realidad, o si una vez más todo termina siendo un palo.

Fuente: Saúl Gherscovici

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