El adiós al pintor de ojos celestes y sonrisa franca

A los 94 años murió Mieczyslaw Josef Stanislav Jan Dola, uno de los pintores más importantes y queridos de Comodoro Rivadavia, ciudad a la que llegó en los años 50, dejando atrás la Segunda Guerra Mundial y una historia que lo marcó para siempre, pero que no le hizo perder su mirada dócil y su sonrisa elegante.

La partida de Miecislao Dola se conoció ayer, de manera paradójica, en medio del debate del Concejo Deliberante por la suerte que correrá en el Aeropuerto Mosconi el mural de otra emblemática artista comodorense como Dolores Ocampo de Morón.

Mieczyslaw Josef Stanislav Jan Dola nació el 11 de octubre de 1923 en Konczyce, provincia de Silesia, Polonia, donde sufrió el rigor del trabajo físico de adolescente ya que tuvo que empezar a trabajar, como su padre, a los 16 años en canteras y minas de carbón que luego fueron controladas por los nazis durante la invasión alemana.

Con su espíritu independiente y tenaz, el joven decidió marcharse a Bremen en Alemania. De inmediato comenzó a trabajar en una fábrica de aviones. En las pocas horas de descanso, Dola empezó a dibujar, primero imitando a su hermana, y luego encontrando un estilo y trazo propio.

Mientras juntaba unos pesos extras haciendo dibujos por encargo, básicamente retratos de las novias de sus compañeros de trabajo, al mundo y a Dola se le vino la guerra encima y fue obligado a combatir bajo la bandera alemana.

El 17 de marzo de 1945, el combatiente cayó prisionero del ejército inglés, y ahí comenzó otra parte importante de su vida, primero como refugiado en Inglaterra y posteriormente en Escocia hasta que tuvo la oportunidad de partir hacia la Argentina, país al que llegó en 1949 y del que nunca se fue.

En Buenos Aires, siendo parte de la colectividad polaca, trabajó en una fábrica de cemento, donde apareció el contacto que lo haría recalar en Comodoro Rivadavia, como empleado de la empresa Dorignac.

En esta ciudad, Dola conoció al amor de su vida, Pola Elena Piotrowski, de quien quedó enamorado a primera vista en uno de los bailes del centro Dom Polsky. Un año después, los jóvenes se casaron, y formaron la familia que se completó con los hijos Susana y Pablo.

El primer cuadro de Mieczyslaw vio la luz en 1952. Se trató de un paisaje de la ciudad, encargado por un superior de la empresa. A partir de ahí, Dola no paró de pintar, primero a pedido y luego a partir de decisiones y creaciones propias.

Si bien no hay un número preciso sobre los cuadros que pintó en estos más de 50 años, se descarta que las creaciones superaron las 600. Y a los cuadros se sumaron las esculturas, la más destacada el homenaje de la colectividad polaca a Comodoro, ubicada en Polonia e Yrigoyen.

El pintor fue reconocido por la ciudad en 2001, como uno de los 100 ciudadanos notables a lo largo de los primeros 100 años de Comodoro Rivadavia. Además de ganar varios premios recibió una orden del mérito del gobierno polaco.

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