El "Aguilucho" del ascenso se reunió luego de 29 años de la gesta

En torno al fogón, y en el mismo espacio donde el equipo de Kilómetro 9 soñó en grande bajo la dirección técnica de José Karamarko, la actual dirigencia homenajeó, asado de por medio, al plantel que llevó al barrio a soñar en grande. Vladimiro "Ruso" Radevsky, marcador central de esa época, compartió recuerdos con El Patagónico.

por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

Una sola preocupación tuvo Vladimiro “Ruso” Radevsky (56) el viernes por la noche en las instalaciones del Club Atlético Próspero Palazzo: si la camiseta homenaje que la dirigencia del “Aguilucho” les regaló al plantel del Torneo del Interior 1988-89 le iba a entrar luego de 29 años de aquella gesta, donde el equipo de Kilómetro 9 acarició el ascenso al Nacional B y cayó en cuartos de final ante Alianza Futbolística de Villa Mercedes de San Luis.

“A Horacio (Moyano) fue al único que le quedó bien la camiseta porque él siempre se preocupó de estar en condiciones, el resto tuvimos que hacer ‘fuerza’ para poder volver a vestirla. Pero más allá de eso, fue hermoso volver a recordar aquella época donde un grupo de chicos estuvo cerca del ascenso”, recordó el marcador central.

Fue en la temporada 1988/89 que se disputó el llamado “Torneo del Interior”, que no era otro que el antiguo “Regional” y lo organizó el Consejo Federal de Fútbol de la AFA, con la participación de los clubes representativos de las Ligas del Interior invitadas a hacerlo.

El Torneo se dividió en 3 etapas, y el “Aguilucho” voló lejos para la ilusión del barrio de zona norte.

En resultados, Palazzo fue de menor a mayor, superó todas las zonas previas. Y cuando menos se lo imaginó estaba recibiendo -23 de abril de 1989- al equipo puntano en el estadio municipal de Km 3, a lleno total. El partido de ida finalizó 1 a 0 a favor del equipo del aviador, con gol de Radevsky, aunque ese dato haya que buscarlo en las redes dado que el “Ruso” lo omite en la entrevista “uno tenía más de 30 años y trataba de hacer lo que podía, había otros habilidosos en esos tiempos”, comenta.

“Imagínate, Palazzo venía de ascender del torneo local ‘B’ a la ‘A’ y se había consagrado campeón. De ahí llegó la invitación para sumarse al Torneo del Interior, y el equipo se reforzó con un par de jugadores pero la mayoría éramos de acá, formados en la misma cancha de piedra. Y de pronto estábamos en cuartos de final”, describió el “Ruso”.

Entre asado y vino, no faltó nadie a la cita. Incluso estuvo el técnico de esa época –José Karamarko- que no se puso reparos para que sus ex dirigidos le den rienda suelta a la comida y la camaradería.

“Si tuviéramos que volver a jugar hoy, creo que solo el 5% de los que nos reunimos podrían jugar. El resto tendríamos que ‘internarnos’ en una pretemporada lejos de todo”, comentó el “Ruso” entre risas.

La excusa de la dirigencia no solo sirvió a modo de distinción para el plantel de esa época, sino también para mostrar los avances de la institución.

“Primero uno agradece por tenernos en cuenta. Segundo hace mucho que no nos veíamos con algunos chicos, que hoy promedian los 50 años. De aquellos tiempos a la actualidad, creo que el club ha crecido en obras. La cancha donde forjamos el sueño es la misma, pero en lo que se refiere a infraestructura hubo un avance. Nosotros en ese tiempo solo era el campo de juego, un capital humano enorme, un técnico exigente y adaptable a cada personalidad de los que dirigía, y una dirigencia que hizo lo imposible para que nosotros recorramos el país en búsqueda de un objetivo”, recalcó Radevsky.

EL ULTIMO VUELO

El 30 de abril, el “Aguilucho” tomó vuelo hacia San Luis, para jugar la definición de la llave ante Alianza Futbolística de Villa Mercedes, pero el resultado no fue el esperado, porque el puntano se hizo fuerte en casa y definió a su favor con tres goles (Farías y Alanis x 2), mientras que por parte de Palazzo descontó de penal Diego Maza.

El equipo que dejó a Palazzo en el camino duraría una instancia más, dado que caería ante Olimpo de Bahía Blanca, que ascendería al Nacional B 1989/90 por la zona Sureste. En tanto que por la Noroeste lo haría Atlético Rafaela de Santa Fe.

“Más allá de la eliminación fue lindo lo que se gestó. Un grupo de pibes de barrio, cada uno con su aporte. La Fuerza Aérea que nos apoyó para que contemos con avión. Y el esfuerzo de la dirigencia que hizo lo imposible para brindarnos todo lo que estuviera a su alcance. José (Karamarko) merece un párrafo aparte, porque como técnico supo potenciar una base que había dejado Jorge ‘Coco’ Bersán. Y estuvo convencido que si íbamos al Torneo del Interior, el club tenía que hacerlo con jugadores locales, nos supo exigir de acuerdo a lo que podíamos. Y como conductor supo respetar la personalidad de cada uno de sus dirigidos. Igual no me quedo con el recuerdo, sí con la alegría de encontrarme con compañeros de aquella época donde nos volvemos a contar las mismas anécdotas y hasta le agregamos condimentos que se perdieron en el tiempo. Y lo más rescatable es que me alegra la actualidad del club, dónde me contaron que estuvieron cerca del ascenso y quieren ir por más. Entonces siempre se apuesta a volar alto. Creo que eso es lo importante”, sentenció el “Ruso”.

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