El Club Náutico YPF festeja 70 años de vida

Ubicado en Kilómetro 3, al final del camino que lleva al Hospital Alvear, de sur a norte, la institución que supo vivir los albores de Yacimientos Petrolíferos Fiscales ratifica sus actividades con el mar y brinda por un nuevo año de vida apostando por el resurgimiento.

Por Angel Romero
a.romero@elpatagonico.net
Una institución que respira el aire de mar, que trae el oleaje a la costa norte de Kilómetro 3, es una de las postales con la que se presenta el Club Náutico YPF hacia aquellos que la visitan por primera vez.
La entidad, que fue fundada el 2 de febrero de 1943 y que hoy festeja 70 años de vida, sigue apostando por el mar a través de cursos de timonel, kayak y capacitaciones para la práctica de actividades náuticas.
Su presidente, Héctor “Gringo” Durbas, es uno más en el club, dado que Diario Patagónico lo encuentra terminando de arreglar un bache en la entrada para tener todo listo para esta noche, cuando 120 socios y autoridades locales se reúnan para festejar un nuevo año de vida.
“Esta institución se inició como un club de pesca denominado ‘El Tiburón’. Luego, con la intervención de YPF, pasó a ser Náutico Kilómetro 3”, sostiene Durbas.
La historia y el esfuerzo de quienes pasaron como socios, logró que además de ser una entidad social y deportiva, el club cuente con un astillero único de embarcaciones pequeñas en la región.
La calidad de los carpinteros navales situó a Náutico Kilómetro 3 como fábrica exclusiva de la región. Hoy, ya en desuso, y con arreglos artesanales, el galpón de 25 metros de largo por 12 de ancho se presenta como guardería de embarcaciones de socios, pero conserva elementos náuticos que hablan de la historia del club.
En los antecedentes, Náutico YPF fue el artífice del festival de pesca en Camarones, que más tarde el municipio de esa localidad tomó como propia y denominó “Fiesta del Salmón”. En cercanías de esa localidad, el club mantiene un espacio en Caleta Sara.

CONSOLIDANDO
EL CAMINO
En la actualidad, la institución sobrevivió a los embates de la economía del país. En la década del ‘80 supo sortear las dificultades gracias al aporte de socios que hoy son vitalicios, y que esta noche, parte de ellos recibirán el reconocimiento de sus pares por haber mantenido a flote a la entidad.
“Con la vuelta de la estatización de YPF, hace dos meses que el club empezó a recibir ayuda, además de la cuota de los socios (100 pesos por persona o 150 por grupo familiar). Y los alquileres del restorán y de la guardería para embarcaciones de socios. Asimismo, nosotros a lo largo del año realizamos cursos de kayak y timonel. En la parte social colaboramos y apadrinamos a APADEA (Asociación de Padres Autistas) y el hospital Alvear, con lo que se pueda ayudar desde nuestro lugar”, apunta.
Además de las actividades náuticas, desde 2012 se implementó el dictado de clases de Aikido (lunes, miércoles y viernes) y se anexó el club de pesca con mosca “El Pozón”, que mantiene reuniones todos los jueves a partir de las 20.
“Como todo club náutico, dictamos cursos avalados por Prefectura Naval Argentina, y el año pasado con el de kayak tuvimos un grupo interesante de 30 personas, en una actividad que le falta regulación y donde se observa que la gente se lanza al mar con un tipo de embarcación que no es para las costas. Porque nuestro mar no es un medio fácil y hay que respetarlo”, acentuó.
“Por ello se deben reunir ciertas condiciones para la práctica de actividades, porque de un momento a otro te cambia la dirección del viento y uno puede pasar un mal momento. Nosotros como institución tratamos de brindar los conocimientos básicos de navegación”, enfatizó.
Afuera, el mar se serenó y uno de los integrantes del club regresa feliz por haber obtenido un cazón de 80 cm, que formará parte del menú de esta noche.
El “Gringo” Durbas toma un largo respiro, y a pesar de ser uno de los pocos instructores de buceo internacional con cinco campeonatos argentinos e instancias panamericanas y mundiales, afirma: “Nuestro mar es maravilloso, está en nosotros revalorizar nuestros recursos. Y lo digo con conocimiento de causa, dado que mi especialidad de buzo me hizo recorrer el mundo, pero yo me quedó acá, porque para aquellos que nunca se sumergieron en estas costas, le puedo asegurar que la riqueza y belleza que hay, no se compara en nada con lo que uno conoce sobre la superficie”, sentenció.

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