"El covid me destruyó, no pude volver a caminar"

Franco Guzmán, de 38 años, recibió el alta el 14 de junio de 2020. "No puedo volver a trabajar en mi vida", aseguró y relató lo "doloroso" de su situación.

Tras 74 días de internación, Franco Guzmán había recibido el alta el 14 de junio de 2020. Pero a un año de esa fecha las secuelas "neurológicas, físicas y psicólogas" continúan, y no podrá volver a trabajar en su vida. "El COVID me destruyó", aseguró el joven que reside en Cutral Co, Neuquén.

"Va todo muy lento. Me cuesta hasta caminar, los pies no me responden y la verdad que todo esto me hace muy mal", describió.

El padre de la familia estuvo internado primero en Zapala, luego en Neuquén y finalmente en su Cutral Co natal donde recibió el alta definitiva, pero nada volvió a ser igual. Franco no puede estar expuesto a otras personas porque el virus puso en jaque su sistema inmunológico. "Es que no me puedo ni enfermar, ¿entendés lo que es eso?", aseguró.

Por su parte, la ART actuó y le confirmó que, por las secuelas que tiene, jamás podrá "volver a trabajar". "Siento que hace un año volví a nacer, pero perdí muchas cosas. Quisiera volver a jugar un partido de fútbol o aunque sea llegar sano a jubilarme", dijo.

A su vez, pidió a los neuquinos que "sean conscientes de lo que está pasando" y que se cuiden mucho. "Y que las personas se vacunen, creo que es lo mejor. Yo tampoco eso puedo porque no puedo ir a lugares con gente. Estoy muy limitado", aclaró.

Beatriz, la esposa y compañera, es quien hace un año está a su cuidado y recordó: "Fue inexplicable lo que sentí en esos 74 días en donde el miedo de quedarme sola con la crianza de mis tres hijos fue una tortura. Ahora agradezco que esté con vida y acompañamos su rehabilitación".

La familia se había contagiado completa y Franco fue el contagio cero. El 1° de abril del 2020 había reportado su positivo, luego de regresar de un viaje a Santa Cruz vía Buenos Aires. Días después, se confirmó que los otros cinco miembros de la familia habían contraído el COVID.

Si bien la familia tuvo el alta, las consecuencias siguen estando presentes. Beatriz dejó un mensaje a aquellas familias que están atravesando el dolor y la incertidumbre de haber contraído el virus: "La tranquilidad es fundamental, no hay que dejar que la desesperación te gané. Es difícil, lo sé, con mis hijos lloramos muchísimo, pero es lo que tenemos".

Fuente: La Mañana de Neuquén

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