El crimen de Durán podría no haber sido por un robo
Dos delincuentes interceptaron a Mario Andrés Durán en Uruguay casi Santa Cruz y uno de ellos le disparó en el pecho. Le robaron el teléfono y la billetera. Ayer la Brigada encontró la tarjeta de débito y el documento. Su esposa Verónica le dijo a El Patagónico: "quiero saber todo... a ver si no hay algo detrás". Contó que estaban distanciados hacía tres meses y que él vivía con su madre a cinco cuadras del lugar. Antes del homicidio, Durán había ido a cargar nafta, estacionó la camioneta en la casa de Uruguay y Catamarca, les dejó chocolates a sus hijos y caminó con una encomienda buscando cruzar la plaza Carlos Gardel en dirección a la casa de su madre, en Aristóbulo del Valle, tal como hacía casi todas las noches.
Mario Andrés Durán (38), un trabajador petrolero padre de una niña de 11 y de un nene de 7 años, fue asesinado de un disparo en el pecho el martes a las 23:15 en la vereda de Uruguay 555 del barrio 9 de Julio.
Según investiga la Policía, dos delincuentes lo interceptaron en esa calle, entre Santa Cruz y Tucumán, a dos cuadras de la casa en la que viven sus hijos, junto a su esposa. Los asesinos le dispararon en el pecho un solo tiro y lo dejaron tirado junto a un montículo de cemento. Le llevaron la billetera y el teléfono celular, además de una pequeña encomienda en la que llevaba un libro, según dijo Verónica, su mujer.
"Vino a la noche, fue a cargar nafta a eso de las 11, dejó los chocolates a los chicos y a mí, se llevó una encomienda que tenía un librito adentro y se fue a los quince minutos para abajo (por Uruguay)... y le pegaron un tiro, le sacaron la billetera. La encomienda la dejaron tirada, tenía un libro", contó ayer la viuda a El Patagónico en medio del dolor.
La mujer estaba acompañada por amistades y familiares que en vano buscaban razones para explicar lo injustificable. El homicidio se produjo a metros de la renovada e iluminada plaza Carlos Gardel en la que por las noches se puede ver a gran cantidad de familias paseando.
Los vecinos de Uruguay al 500 con los que dialogó este diario coinciden en que la iluminación y puesta en valor de la plaza le dio más seguridad a la zona y que no se suelen ver hechos de violencia en las inmediaciones, más allá de que algunos jóvenes suelen juntarse a consumir bebidas alcohólicas, cuando no son corridos por los placeros o la Policía.
Con respecto al crimen de Durán, un hombre contó que escuchó el disparo cuando estaba haciendo dormir a su hijo, pero que no quiso salir a mirar por temor a alguna bala perdida. Otra mujer mayor que vive también en la cuadra confesó que no escuchó nada, pero que la mayoría de los vecinos tienen "alarma comunitaria".
En donde se encontró el cuerpo de Durán solo quedaba una bolsa con los guantes descartables de los peritos de la Policía Científica, un centímetro y una tela con la que se cubrió el cadáver.
"Era retranquilo y nunca desconfiaba, siempre le decíamos que tenía que ser más prudente porque no le importaba andar de noche", acotó la viuda de Durán.
El hombre tenía muchos conocidos en el rubro petrolero, donde era muy querido. Se desempeñaba en El Tordillo como supervisor en TecPetrol. Como hobby, bailaba tango en la vecinal del barrio José Fuchs.
Gracia Genoveva, una mujer de 80 años que solía bailar con él, lo describió como "una persona adorable, gran compañero, gran persona, siempre tan divino". Destacó que era "muy elegante bailando con sus nuevos zapatos rojos".
Durán estaba distanciado hace tres meses de su mujer Verónica, pero todos los días visitaba a sus hijos en la casa que tenía la familia en el barrio 9 de Julio, la cual había intentado ampliar con un segundo piso.
"Era un excelente papá, yo no puedo decir otra cosa. Como papá, me ayudaba con los chicos en todo, nos repartíamos actividades porque los dos trabajamos... hasta a las reuniones de padres iba conmigo", señaló Verónica.
Cuando concluía su jornada laboral, Durán tenía como rutina pasar a ver a sus hijos. Dejaba la camioneta estacionada allí y se iba caminando hasta la casa de su madre, a unas cinco cuadras de distancia. Solía ir caminando por calle Uruguay, cruzaba la plaza Carlos Gardel y se dirigía hacia Aristóbulo del Valle.
Si es que los asesinos no se cruzaron fortuitamente con él y decidieron robarle, la hipótesis que maneja la Policía es que los criminales lo hubieran estado esperando para un ajuste de cuentas y que tal vez solo querían asustarlo y el hecho se les fue de las manos. Tal vez solo para confundir le llevaron los objetos personales.
"Que la Policía investigue, fueron y le pegaron el tiro en el pecho, se robaron las cosas... ¿qué pensarían que tenía?", se preguntaba Verónica. "También puede ser que lo hayan visto. Eran las 11 y a esa hora hay mucha gente en el barrio. El se iba caminando porque estaba linda la noche", agregó su mujer al pedir colaboración de quienes pudieran haber visto algo.

ENCONTRARON
EL DOCUMENTO
Ayer los investigadores de la Brigada encontraron tirado entre las hojas del cordón de la calle el documento de identidad de Durán. Fue en Santa Cruz al 400. Y así también fueron hallando otras pertenencias robadas, como la tarjeta de débito de la víctima.
A partir de estos datos, la policía dedujo que por ese lugar los delincuentes escaparon y descartaron parte de lo robado. En tanto, buscarían nuevas pistas a través de las cámaras de seguridad domiciliarias porque en el lugar no están instaladas las del Centro de Monitoreo.
"Yo quiero saber... que se sepa quiénes fueron o quién fue", insistía ayer la mujer de la víctima del decimoprimer homicidio en Comodoro en lo que va del año.
"¿Cuál fue el motivo porque no tenía mucha plata? La billetera apareció tirada. Mi nena tiene 11 años y mi nene 7... ahora a seguir adelante con ellos, pero a él no me lo devuelve nadie. Quiero que se sepa qué pasó", reclamó Verónica.
"Hay que pedir la sábana del teléfono para ver las llamadas que se hicieron. Quiero saber todo, a ver si no hay algo detrás" comentó la mujer de Durán.
"En principio se trataría de un intento de robo" informaron ayer desde Fiscalía y en esa línea también trabajaba anoche la Policía. Pero la Brigada de Investigaciones no descartaba ninguna hipótesis.