El criminal chubutense que motivó un libro

El periodista Federico Fahsbender relata con una investigación de cuatro años la vida de Martín Alejandro Espiasse Pugh, el cerebro de la banda que hace 14 años asaltó el Ministerio de Economía de Chubut, asesinando a dos policías.

“Banana” Espiasse no se rinde. Se podría decir que nadie es un rufián para siempre, que todos los grandes delincuentes, hasta los más feroces, deponen las armas. Pero Espiasse, no. Sigue vivo, activo, hambriento.

Su nombre despierta una mezcla de temor profundo y reverencia entre los conocedores del hampa argentina, un pesado entre pesados. Nacido en Trelew en 1978, se hizo célebre por ser el cerebro del brutal asalto cometido en 2007 en el Ministerio de Economía de Chubut en Rawson, donde dos policías fueron acribillados con una ametralladora soviética, un doble crimen que hizo historia en la Patagonia, recordado hasta hoy.

“Banana” fue el último de su banda en caer. Lo encontraron en la provincia de Mendoza tres años más tarde, cuando se fugó de un hospital penitenciario, en una huida cinematográfica: golpeó a sus carceleros, se arrancó la sonda del brazo y corrió por la capital mendocina para lanzarse a un canal de hormigón.

En Mendoza, había sido condenado tras otro robo audaz bajo un nombre falso con el que estuvo detenido en varias cárceles. Nadie lo había chequeado. Preso, se convirtió en el “capanga” de su pabellón. Al ver su cara en las noticias, los policías de Chubut lo reconocieron. Fue trasladado de vuelta a su provincia. Allí, le dieron prisión perpetua.

UN PRESO TURBULENTO

Con el tiempo, fue trasladado a la cárcel de Ezeiza, un preso turbulento, con un largo historial de colchones incendiados y riñas con puñales. Se fugó de allí en agosto de 2013 junto a otros siete desesperados, en una huida que hizo tambalear al Servicio Penitenciario Federal. Terminó con la renuncia de su entonces jefe, Víctor Hortel.

Se creyó que los presos escaparon por un túnel en el suelo, pero los elementos para sospechar de una complicidad de los carceleros eran muchas, una venganza de los penitenciarios contra Hortel, en medio de la polémica por los actos de la agrupación Vatayón Militante. La fuga, hasta hoy, es un misterio, con una causa todavía abierta en la Justicia de Lomas de Zamora.

De esos ocho prófugos, otra vez, Espiasse fue el último en caer. Lo arrestó un subcomisario de la Policía de Mendoza en noviembre de 2017, tras meses de seguirle el rastro. Un “buchón” lo había señalado, marcó el búnker en donde vivía junto a una novia 20 años menor a la que maltrataba, una víctima de violencia de género. Le encontraron decenas de armas pesadas, una plantación de marihuana y 22 barras de gelignita, un explosivo de alto poder empleado para minería.

Por estas armas y la hierba, la Justicia federal mendocina le dio 13 años de prisión. Se tejieron muchos mitos sobre sus años oscuros entre la fuga y su caída. Se decía que se habría convertido en un delincuente internacional, un bandido con ataques entre Chile y la Triple Frontera, asaltos millonarios. Nunca se supo a ciencia cierta, solo hubo cuentos de la delincuencia.

Espiasse es padre de dos hijos, abuelo de dos nietos, pasó más de la mitad de su vida encarcelado, acumula tres condenas en su contra. Su hijo mayor, Martín Alejandro, fue asesinado en un penal de Bahía Blanca en una riña tumbera tras ser detenido en una causa por homicidio.

DIAS DE FURIA EN CHACO

El tiempo, el dolor y las condenas tendrían que haberlo frenado. Pero tras ser trasladado este año a la Unidad N°7 del Servicio Penitenciario Federal en Resistencia, Chaco, protagonizó en junio pasado una violenta revuelta en su pabellón que terminó con varios heridos. “Banana” y otros presos, según la acusación en su contra, intentaron frenar un recuento a punta de faca. Los penitenciarios respondieron con balas de goma y una golpiza. Sigue allí, esperando tal vez.

Hoy, un nuevo libro relata su historia, la última trama clásica del hampa argentina. “El Trueno En La Sangre: Biografía Criminal de Martín Banana Espiasse”, escrito por el periodista Federico Fahsbender -editor de Policiales de Infobae, columnista de programas como América Noticias y Gente Sexy, creador del podcast Archivo Negro por Escucho Congo en Spotify- y editado por Rara Avis, es el resultado de cuatro años de investigación con decenas de entrevistas y el análisis de más de 2500 páginas de documentos judiciales e informes de inteligencia criminal.

Espiasse se niega a hablar, su vida es reconstruida por los policías, jueces y fiscales que lideraron las cacerías para encerrarlo, los delincuentes que lo siguieron de cerca, sus víctimas, con una prosa de alto impacto y el ritmo propio del periodismo de investigación.

Es, también, una declaración y un análisis sobre el estado del crimen argentino, donde hampones como “Banana”, ladrones de bancos, de blindados, pesados tumberos, son una especie que tiene sus días contados. Los pillos de la calle facturan en dólares con cuentos del tío sin disparar una sola bala, hacen su fortuna con desarmaderos de celulares, barrabravas de segunda línea terminan como pistoleros de la mafia china. En los tiempos que cambian, ¿qué le queda a alguien como él?

También, es una meditación sobre qué lo motiva, qué enciende a un delincuente de alta peligrosidad, qué lo hizo lo que es: si la cárcel misma, el mundo del delito, sus experiencias de vida o el propio trueno en la sangre, el imperativo.

Fuente: Infobae

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