El cuidado de la salud durante el verano

La insolación, otitis y gastritis son las enfermedades más frecuentes en esta época del año y las principales causantes de ausentismo laboral.

El aumento de las temperaturas trae consigo una serie de riesgos que se deben considerar para prevenir enfermedades. Por este motivo, se recomienda tomar precauciones y exponerse lo menos posible a los factores desencadenantes de estas afecciones.

Según especialistas someterse al sol es el principal mal del verano. Al sufrir una insolación en los casos más graves se presenta fiebre, escalofríos y hasta se puede sufrir hipertensión arterial o desvanecimiento.

Por otro lado, como consecuencia del calor es inevitable estar sumergido el mayor tiempo posible en el agua, sin embargo esto trae consecuencias. La otitis aguda es otra de las enfermedades que se presenta frecuentemente en estas épocas. Lo recomendable es secarse bien los oídos y usar tapones para zambullirse.

Otra enfermedad que aparece durante el verano, producto de frecuentar piletas o la playa, es la conjuntivitis virósica, en la que el riesgo de contraerla se incrementa por tener contacto directo con aguas no tratadas. Las principales recomendaciones para esta infección ocular son no refregarse continuamente los ojos, ya que eso intensifica la posibilidad de contagio y utilizar antiparras en piletas con una gran aglomeración de gente.

También aumentan la cantidad de casos de gastroenterocolitis. Es uno de los trastornos más comunes durante la época veraniega, producida por la inflamación de la mucosa del intestino o del estómago. Comer alimentos en mal estado o beber agua que no ha sido tratada de manera correcta son de las causas más frecuentes, pero no la única, porque se trata de una dolencia contagiosa.

Los síntomas más comunes, vómitos, episodios de fiebre, dolor en la zona abdominal y diarrea, y suelen durar entre tres y cinco días.

Las micosis es otro de los trastornos más comunes. Las personas visitan duchas comunitarias y allí se contagian. Por eso se aconseja bañarse con zapatillas u ojotas y secarse bien entre los dedos.

Las personas mayores deben tener un especial cuidado con la presión. Un golpe de calor, típico del verano, puede ser uno de los principales factores desencadenantes de la presión arterial baja. Los principales síntomas son náuseas, mareos, visión borrosa, sensación de confusión y hasta en casos extremos pérdida de conciencia. Por eso se recomienda que todo aquel que sufra de presión baja lleve siempre consigo bebida o agua fresca y algo salado para comer.

Últimos tips para tener en cuenta: realizar actividad física con precaución, consumir grandes cantidades de agua y hacerse chequeos anuales. 

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