El detenido por balear a su mujer quedó en libertad
Brian Palmer Peña, el hombre detenido en relación al hecho en el que una mujer dominicana, X.R., sufrió un disparo en la cadera en la madrugada del lunes, ayer fue imputado por la fiscal María Laura Blanco de abuso de arma de fuego, agravado por haber sido cometido contra una persona con la que mantiene relación de pareja: un delito que va desde un año y 4 meses a 4 años de prisión. No podrá salir del país, de la ciudad y no podrá tener contacto con la víctima por 15 días.

Ayer quedó en libertad Brian Palmer Peña, el hombre de nacionalidad dominicana de 25 años –tatuador de oficio- que había quedado detenido el lunes en la Seccional Séptima tras ser considerado el principal sospechoso de haber baleado a su mujer, de la misma nacionalidad, en una vivienda de Los Jazmines al 1000 en el barrio San Martín.

Fue después de haber sido sometido a la audiencia de control de detención y formalización de la investigación en la Cámara del Crimen, en donde la fiscal María Laura Blanco lo imputó de “abuso de arma de fuego, agravado por haber sido cometido contra una persona con la que se mantiene relación de pareja”.

Según Blanco, entre las 00 y 2 del lunes Palmer Peña le efectuó un disparo con una pistola calibre 45 recortada que le provocó fracturas en la cresta ilíaca de la pelvis y en una de las vértebras, mientras la víctima se hallaba acostada.

Las lesiones, según informó la médica forense Eliana Bévolo, son de carácter leve ya que no le demandaran más de 30 días de recuperación, aunque según la fiscal las secuelas de las lesiones pueden variar con el tiempo porque aún se deben culminar estudios que se le están realizando a la víctima que ayer no podía mover un pie.

La fiscal lo coloca en la escena del hecho como principal sospechoso a Palmer Peña, luego de que el hombre diese dos testimonios distintos a la Policía en el lugar de los hechos. Según Blanco, Palmer Peña fue sorprendido por los efectivos policiales cuando bajaba apresuradamente por las escaleras de la habitación del inquilinato y les dijo que su mujer estaba lesionada y que debía llevarle la documentación hasta Clínica del Valle. Según su relato, habían sido asaltados por dos personas y como él se resistió, le dispararon a su mujer.

Cuando la Policía ingresa a la habitación, halló sangre sobre la cama y entonces el hombre cambió las circunstancias del hecho y agregó que los asaltantes los obligaron a subir hasta el piso de arriba. La Policía secuestró una vaina servida que se hallaba en el suelo y entrevistó a la dueña del inquilinato que dijo haber visto bajar de la habitación a Palmer Peña y a su mujer, a quienes esperaba un automóvil en marcha.

Un testimonio que les señaló a los policías que la escalera que en ese momento estaba apoyada sobre la pared antes se hallaba en el piso, les permitió encontrar una pistola calibre 45 con numeración limada y un cartucho en la recamara, pero sin cargador.

“PRIMERO DETIENE

Y DESPUES INVESTIGA”

A su turno, la defensora Lucía Pettinari se preguntó: “¿miedo de qué tiene la víctima? ¿Está golpeada? ¿Tiene alguna denuncia previa? ¿Sabemos si la mochila es de mi asistido? ¿No hay cámaras de seguridad que hayan registrado el automóvil en el que llevaron a la mujer? Porque a mí también se me hacen un montón de historias, pero la Fiscalía primero detiene y después investiga”. Pettinari ejemplificó que como hipótesis podría ser un hecho culposo, o que otra persona haya disparado e insistió: “no veo la gravedad si la víctima no denunció”.

La juez Mónica García decretó legal la detención por considerar elementos suficientes invocados por la Fiscalía, no hizo lugar a la prisión preventiva pero sí le decretó 15 días de prohibición de acercamiento como medida sustitutiva, como así también la prohibición de salir del país, de la ciudad y cualquier tipo de comunicación con la víctima. Palmer Peña lloraba porque decía que quería ver a la mujer. Deberá mantener domicilio junto a su madre y sus dos hijos en el barrio Jorge Newbery.

Al cierre de esta edición la Fiscalía realizaba una inspección en un Chevrolet Corsa que estaba estacionado en la vivienda y que habría sido conducido por el sospechoso. También pidió el secuestro de su teléfono para tratar de seguir indagando.