El emblema inconcluso
Con su particular arquitectura recortada sobre la playa comodorense, el santuario de Schoenstatt comenzó a ser planificado en la década del 80. Mientras, en 1993 monseñor Pedro Ronchino lo bendijo en su inauguración. El paseo costero terminó de incorporar a ese templo a las más bellas postales comodorenses y aunque pocos recuerdan que su piedra fundamental fue ungida por Juan Pablo II durante su visita Argentina, el edificio es uno de los emblemas de esta ciudad, aunque permanece inconcluso. Angélica integra el movimiento apostólico de Schoenstatt y describe el santuario como el lugar donde la gente se llena de devoción por María, porque es el sitio donde la virgen derrama gracia. Aseguró que el haber quedado inserto en el Paseo Costero hace que llegue más gente al templo, donde cada sábado desde las 15 se reza el Santo Rosario, y se oficia misa los domingos a las 17.30.
Las nuevas visitas son motivo de celebración para el movimiento ya que según admitió la propia Angélica "los fieles se están alejando un poco de la iglesia, entonces tenemos que hacer un trabajo pastoral muy grande, y como dijo el papa Francisco abrir las puertas y salir a evangelizar".
Si bien el santuario de la virgen ya está terminado, la Iglesia –inaugurada como se dijo hace 23 años- mantiene inconcluso su exterior y también necesita obras finales en el salón de usos múltuiples, un área fundamental para poder "brindarse" y poder hacer tareas de ayuda, objetivo central del movimiento Schoenstatt. "Es un trabajo de hormiga, pero veremos si salimos adelante con la bendición de la Mater, que obra milagros", afirmó Angelica.
Las nuevas visitas son motivo de celebración para el movimiento ya que según admitió la propia Angélica "los fieles se están alejando un poco de la iglesia, entonces tenemos que hacer un trabajo pastoral muy grande, y como dijo el papa Francisco abrir las puertas y salir a evangelizar".
Si bien el santuario de la virgen ya está terminado, la Iglesia –inaugurada como se dijo hace 23 años- mantiene inconcluso su exterior y también necesita obras finales en el salón de usos múltuiples, un área fundamental para poder "brindarse" y poder hacer tareas de ayuda, objetivo central del movimiento Schoenstatt. "Es un trabajo de hormiga, pero veremos si salimos adelante con la bendición de la Mater, que obra milagros", afirmó Angelica.
