Periodista: ¿Qué análisis hace de la cumbre de la OMC que se acaba de realizar?
Delia Flores: Hay una realidad que nos alcanza a todos por igual. Argentina no está en una situación especial en materia de comercio y de comercio exterior, y de acceso a financiamiento; es un tema común para todos. También hubo un tema recurrente que fue que facilitar el comercio exterior para volúmenes más chicos, porque está reglamentado para empresas y volúmenes muy grandes, toda la reglamentación en el mundo está organizada para los grandes exportadores e importadores, y hay que pensar más en lo que pasa en la realidad del comercio más chico, del ecommerce. Hay que pensar y apoyar esa realidad, en vez de tratar de reglamentar cosas que después no se producen. Menos regulaciones y más apoyo al comercio. Las regulaciones detienen todo.
P.: ¿La Argentina en que estado está?
D.F.: Está mejorando mucho y se nota que hay voluntad. Yo estoy colaborando con la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) para facilitar todas esas trabas burocráticas, para simplificar. Que fluya todo por los sistemas, sin tantas colas y papelerío. Se nota que estás cosas ya están cambiando. También está el Exporta Simple, pero resta ver en la práctica como un exportador pequeño se va a manejar con este sistema. La orientación está y es buena, pero hay mucho más para hacer. Todavía están faltando soluciones para por ejemplo enviar muestras o primeros envíos. La tecnología está, es una realidad, y hay que acompañar esa realidad. Las respuestas de la OMC tienen que ser rápidas, porque si no cuando lleguen ya va a ser tarde.
P.: ¿Cuánto afecta esto a la competitividad de la Argentina?
D.F.: Hay muchas cosas que hacen a la competitividad: una es la burocracia; otra son los sindicatos que muchas veces trabajan casi como mafias. Un empresario y un empleado tienen que poder elegir si quieren o no estar, que no sea una obligación. Un sindicato no puede decir que tal empleados tiene que estar acá o allá. Hay sindicatos que escrachan a las empresas, eso no puede pasar en un país que pretende insertarse en el mundo. Conozco empresarios que me cuentan que hay sindicatos que escrachan a las empresas con los clientes, que van y le dicen que no tienen que trabajar con una empresa. Después está el costo laboral que es alto. No puede ser que tengamos casi un 50% de extras sobre el salario que se le paga al colaborador. Sumado a eso la gran cantidad de juicios laborales que hay; y ahí te diría que hay casi connivencia entre los abogados y los jueces que miran para otro lado. Y esto siempre termina en que el que pierde es el empresario; un empresario que gana un juicio laboral es una gran excepción. Parece que en este país el empresario es el enemigo de la patria, y esto no es así. El empresario genera puestos de trabajo, es el que asume riesgos. Yo tengo que abrir mi oficina todos los días, pagar la luz, las máquinas, el sistema, los teléfonos, los empleados. Quizás está faltando un poco de conciliarnos y reconciliarnos. No somos enemigos. Estamos colaborando con nuestro gran aporte, soportando y teniendo que ir transitando por etapas de bonanza y de crisis. Eso no se valora. El que mira del otro lado te dice “ustedes solo ganan plata”.
P.: ¿Qué opinaron quienes vinieron a la cumbre de la OMC sobre la Argentina?
D.F.: La sensación es que la Argentina está en los ojos del mundo. Hoy la Argentina es la mimada del mundo. Ven que hay una buena proyección, que hay futuro, que hay una política de inserción en el mundo total y concreta. Esto se ve muy bien y por algo vinieron tantos representantes de países.
P.: ¿Cómo ve usted del país?
D.F.: Creo que la Argentina tiene grandes oportunidades. Nos estaría faltando una vueltita de rosca para que lleguen las inversiones, y eso es cuestión de tiempo.
P.: ¿Está de acuerdo con la necesidad de una reforma laboral?
D.F.: Absolutamente. Nuestro principal socio, Brasil, ya lo está haciendo y nosotros quedamos en desventaja. Y te aseguro que va a generar más trabajo pese a lo que algunos dicen. Hoy en día, antes de tomar un empleado, un empresario analiza cuestiones, como incluso un futuro juicio. Las cosas tienen que fluir. Insisto en asegurar en que cuando las cosas sean más flexibles se va a generar más trabajo y no al revés como se está planteando. Nadie quiere sentirse rehén de una situación.
