El Espacio INCAA Km 1810 presenta una historia de amigos y botones de fútbol

"Cracks de Nácar” trata sobre fútbol de mesa jugado con botones de ropa. La actividad cuenta con varios practicantes, entre ellos dos veteranos periodistas que son amigos de larga data y eximios conversadores: el co-conductor de “Función Privada”, Rómulo Berruti, y el corresponsal de guerra Alfredo Serra.

El fútbol despierta pasiones en todas sus variantes que se alejan de una cancha real. La Play Station en el siglo XXI y otras consolas dan fe de esta pasión que en viejos tiempos también tuvo su auge en el tejo y el metegol, como opciones válidas para simular su práctica. “Cracks de Nácar”, la película de Edgardo Dieleke y Daniel Casabe, refleja otra variante, el fútbol de mesa jugado con botones de ropa.
Pero no es todo, el film exhibe la vida y personalidad de dos fanáticos de esta rara disciplina. Dos  veteranos periodistas que son amigos de larga data y eximios conversadores. Ellos son el co-conductor de “Función privada”, Rómulo Berruti, y el corresponsal de guerra Alfredo Serra.
En el largometraje se los puede ver exponiendo sus carismáticas personalidades. Es un retrato de su amistad, con la sofisticada inteligencia que comparten al reírse de ellos mismos. Como al señalar que no cualquier botón es un crack en el juego: “algunos nacieron con el triste destino de abrochar prendas, unos pocos para brillar en una cancha de fútbol”, dicen.
La película se proyectará hoy y mañana en la pantalla del Espacio INCAA Km 1810, del Cine Teatro Español.
“Este es un film que viene gestándose desde mi niñez. Niñez acompañada de historias fantásticas y un juego maravilloso. Alfredo Serra, un segundo padre para mí, periodista de raza y gran narrador, se ha encargado de mantener viva su curiosidad e inquietud por las inusuales aventuras y fantásticos relatos de su carrera”, explica Casabé.
“Su amigo del alma es Rómulo Berruti, protagonista de un programa televisivo de cine, muy exitoso en los años ochenta, pero algo olvidado en el presente. Han compartido anécdotas hilarantes que, por suerte y talento, pueden revivir con dos vasos y una botella de buen whisky por delante”, agregó.
“Es una película hecha por dos amigos, sobre dos amigos, y que intenta dar cuenta de un mundo maravilloso del que fui parte desde chico. Con un equipo mínimo de rodaje (dos personas casi siempre, salvo contadas jornadas más complejas), llevamos a cabo un documental íntimo sobre dos personajes que, aunque dominan la palabra, a través del cine pueden también lucirse en una cancha, pero con botones. El juego es un ritual que no es simplemente una excusa narrativa, sino también la posibilidad de un cine íntimo y apasionante”, expresó.
Por su parte, Dieleke sostuvo que “más allá del fútbol de botones, me apasionó el mundo que estos personajes recreaban con cada anécdota. Me interesé entonces en este proyecto en primer lugar porque aparecía un objetivo que me cautivó: encontrar la manera de capturar la instancia de las largas conversaciones y anécdotas”. Y luego explica que en segundo lugar su objetivo fue: “¿cómo hacer visible y compartir con la audiencia una amistad íntima, un mundo con códigos propios? Para esto, apareció un elemento central para evadir el mero costumbrismo: la construcción de un mundo de ficción y realidad”.

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