El exfutbolista comodorense que llegó a la Superliga en su rol de kinesiólogo

Ramiro Nicolau jugó en Petroquímica y en 2008 se fue a estudiar a Capital Federal. En 2012 comenzó a trabajar en las inferiores de Arsenal de Sarandí y a principios de este año lo llamaron para formar parte del cuerpo técnico de la Primera, que recientemente salió campeón de la B Nacional y volvió a lo más alto del fútbol argentino. "A la final la disfruté a full. Eran cosas que yo veía en la tele. Tenía a Pitana al lado y era una locura", aseguró.

por Lorenzo Martins

l.martins@elpatagonico.net

En el presente de Ramiro Nicolau todavía resuenan los ecos de lo vivido en cancha de Banfield el 28 de abril. El ascenso de Arsenal de Sarandí a la Superliga, lo encontró al joven kinesiólogo comodorense festejando como un jugador más.

El exdefensor de Petroquímica se fue a estudiar a Capital Federal hace más de una década y empezó a trabajar en el club del Viaducto en 2012. Estuvo seis años en inferiores y a principios de 2019 fue subido a Primera.

El Patagónico se comunicó con Ramiro para hablar sobre lo vivido no solo en ese partido, que le significó a Arsenal el ascenso tras ganarle 1-0 a Sarmiento de Junín, sino de su rol en el club a lo largo de estos años.

“El año pasado, a esta altura, estaba en divisiones inferiores y con ganas de dejar, porque las condiciones son distintas y ya llevaba muchos años. Fue una sorpresa cuando estaba en Comodoro y me dijeron que tenía que volver antes, así que tuve que cambiar el pasaje y cortar las vacaciones. Fue muy rápido e inesperado. Encima en cuatro o cinco meses me tocó esto de ascender”, reconoció.

Nicolau disfrutó del ascenso como un jugador más. “Lo que se vivió en cancha de Banfield, en la final, lo disfruté a full. Eran cosas que yo veía en la tele. Me metía al vestuario y sacaba fotos, salía afuera y filmaba, tenía a Pitana al lado y era una locura”, recordó.

Sin embargo, reconoce que hoy lo vive “desde una perspectiva distinta” porque así lo impone su trabajo. “Como cuerpo médico nos concentramos en que los jugadores lleguen lo mejor posible al fin de semana. Es otro tipo de responsabilidad”, remarcó.

Pero el vínculo con los jugadores y el cuerpo técnico es muy estrecho, ya que a muchos de los chicos los conoce. “Este grupo me involucró enseguida. La mitad de este plantel viene de inferiores. El cuerpo técnico es muy humilde y el plantel igual. Hay mucha unidad”, afirmó.

Por eso se siente parte de manera genuina. “Uno los vio crecer y hoy ves que firman un contrato, que juegan sus primeros minutos, que tienen su departamento. Uno vive eso a la par”, reflexionó.

LO QUE LE DEJO SU

TRABAJO EN LAS

DIVISIONES INFERIORES

Todos sus años en inferiores le dejaron grandes enseñanzas y lazos fuertes. “Cuando estás en inferiores sos como un hermano mayor o como un tío. Se te acercan, se toman un mate, te cuentan lo que les pasa”, aseguró.

Asimismo, agregó: “Varios tienen a la familia lejos. Hoy en el plantel tenemos a Alejo Antilef y a Luquitas Necul, uno de Pirámides y otro de Puerto Madryn. Se siente la distancia, y más en ellos, que se fueron de sus lugares a los 14 o 15 años”.

Pero hay chicos que sufren duras realidades y que son de Buenos Aires. “En divisiones inferiores también hay chicos que tienen situaciones bastante complicadas en la casa y, en este espacio de tres horas, se sienten bien con un ‘¿cómo estás?’, ‘¿cómo te fue?’, ellos van, están, lo vivís muchísimo a eso en el club”, enfatizó.

En ese sentido, resaltó: “Hay lesiones musculares que tienen que ver con la alimentación de los chicos. Por ahí ni comen, o siempre comen frito, o comen lo que hay. Por ahí viven muy lejos, salen del colegio, van derecho al club, llegan a su casa tarde y se comen un sándwich en el camino. Y si le sumás la exigencia del entrenamiento que tienen, es complicado”.

ENSEÑANZAS

Ramiro está viviendo un gran momento profesional en Arsenal, pero no se olvida de sus raíces, ni de las enseñanzas de su papá, Anastasio “Taso” Nicolau, a quien tuvo como preparador físico en las inferiores de Petroquímica y cuando el “Verdolaga” salió campeón en Primera en 2006.

“Me crié con mi viejo siendo ‘profe’ en la CAI. Más allá de quererlo como padre, lo quiero como preparador físico. Hizo un gran laburo con nosotros, más que nada en la organización porque marcó un camino. Por eso, la camada que hoy está llevando las riendas en ‘Petro’ en la dirigencia va siguiendo ese camino”, sentenció.

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