El Gobierno griego confía en acuerdo con sus socios

Voceros del país europeo aseguraron que si sus socios le siguen exigiendo que cumpla con el plan de la Troika, ven con buenos ojos financiarse “en Rusia, China o Estados Unidos”.

 Parado sobre el creciente apoyo que le brinda el pueblo griego, el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras anunció ayer que aunque confía en llegar a un acuerdo con el Eurogrupo, no descarta financiarse “en Rusia, China o Estados Unidos” si sus socios le siguen exigiendo que cumpla con el plan de la Troika.

Dentro de poco más de dos semanas, cuando termine el actual tramo del programa de rescate financiero monitoreado por la Troika -Comisión Europea (CE), Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Central Europeo (BCE)- , Grecia y sus socios deberán resolver en una serie de cumbres por el futuro financiero del país del Mar Egeo.

En particular, deberán superar la contradicción entre el masivo apoyo al plan antiausteridad que lanzó el gobierno Alexis Tsipras y la voluntad del núcleo conservador europeo de mantenerlo dentro del mismo.

Pese a que el Banco Central Europeo (BCE) puso un fuerte torniquete sobre Grecia al dejar de aceptar sus bonos como garantía en sus operaciones de refinanciación, el Gobierno de Alexis Tsipras sigue firme en su propuesta, y con creciente apoyo ciudadano.

En el primero de esa serie de encuentros, los ministros de economía y finanzas de la eurozona mantendrán hoy una reunión extraordinaria con su par heleno, Yanis Varufakis.

En la reunión estarán sentados los ministros del euro, pero también representantes de las instituciones que componen la Troika, a la que Grecia desconoció públicamente como interlocutor válido: estarán miembros de la Comisión Europea (CE), el presidente del BCE, Mario Draghi, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Una de las propuestas que Atenas considera indispensable para cualquier acuerdo es que se le asigne primera prioridad a darle a la economía posibilidades de recuperación, reduciendo el superávit primario del 3% al 1,5% del PBI para 2015.

Por lo demás, Atenas lleva a la reunión de hoy un plan de reformas a elaborar en cooperación con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Atenas confía en alcanzar, con el tiempo, un acuerdo. Pero si sus socios se muestran irreductibles, tiene un plan B, que se sostiene en la inmensa popularidad que adquirió en el conjunto de la población de Grecia con su propuesta de defender la “dignidad nacional”.

El ministro de defensa, Panos Kammenos, indicó que el gobierno no descarta recurrir a Rusia, China o Estados Unidos si sus socios europeos insisten con el plan de austeridad.

Kamenos, líder del partido patriótico conservador Griegos Independientes, advirtió que ése es “el plan B” que maneja su país aunque sigue confiando en la posibilidad de un acuerdo con los socios de Grecia.

El gobierno, dijo en un reportaje, quiere “negociar muy en serio” con sus socios, pero no atravesará lo que denominó las “líneas rojas” que impone su respeto al mandato recibido en las últimas elecciones.

Ante esa posibilidad, que impactó ya en los mercados y bolsas, el ministro de economía conservador británico, George Osborne, advirtió hoy que “el euro es frágil. Es como construir un castillo de naipes. Si quitas la carta griega, el resto se hundirá”.

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