Se aplicará un “adicional remunerativo” solo para aquellos que tengan un título terciario o universitario, por lo que el plus salarial recaerá sobre suboficiales, oficiales y personal de rango.
En un magro intento de paliar la crisis salarial que atraviesan las Fuerzas Armadas, el gobierno nacional anunció la creación de un adicional remunerativo a través del cual otorgará un plus económico, pero solo al personal militar que tenga un título terciario o universitario.
La medida dice que “alcanzará a todo el personal militar”, pero no es así. Por ejemplo, no llegará a la enorme mayoría de los integrantes de las fuerzas que cumplen el requisito de estudios secundarios completos y que perciben haberes mensuales en un 30 por ciento por debajo del que cobran policías, gendarmes y demás integrantes de las fuerzas de seguridad.
Básicamente, el beneficio será para suboficiales, oficiales o personal de rango en cuya formación pudieron cursar estudios y obtener tecnicaturas, títulos de grado, posgrados, maestrías o doctorados. Es decir, la enorme minoría de la fuerza.
A través de un comunicado que intenta ensalzar el valor cuartelero y que reza que “reconocer la formación académica del personal militar es fortalecer toda la Fuerza”, el Gobierno dispuso que el plus salarial se calculará sobre el haber mensual de acuerdo al grado que se haya alcanzado y de la siguiente manera:
10 por ciento para tecnicaturas o títulos equivalentes.
15 por ciento para títulos de grado.
25 por ciento para posgrados, especializaciones, maestrías o doctorados.
La medida fue oficializada a través del decreto de necesidad y urgencia 473/2026 y es apenas una respuesta parcial a una larga demanda general que desde hace meses llueve sobre la Casa Rosada desde distintas dependencias militares y que ni el ministro Carlos Presti puede detener.
El comunicado del Ministerio de Defensa resalta que el supuesto beneficio alcanzará “a todo el personal militar en actividad o retirado que acredite formación académica”. Es decir, raramente a los soldados rasos salvo que hayan elegido cursar una carrera paralela a la carrera militar.
Lo cierto es que la crisis en las Fuerzas Armadas es alarmante. Un soldado cobra cerca de 700 mil pesos, un cabo 800 mil y los oficiales de menor graduación que pasaron por el Colegio Militar, algo más de un millón de pesos. Las cifras están 30 por ciento por debajo de lo que se cobra en las fuerzas de seguridad.
Buena parte de ellos tiene trabajos paralelos con los que buscan llegar a un ingreso mínimo que cubra la canasta básica alimentaria, como ser choferes de aplicaciones o personal de seguridad contratado para eventos, entre algunas labores.
La situación en los cuarteles es de tal magnitud que el gobierno tomó la insólita medida de acortar el horario de labor de soldados, suboficiales y oficiales de tal modo que no tengan que almorzar en las unidades y así ahorrar gastos en comida y uso de energía eléctrica y de gas.
El plus salarial por logro académico establecido por el DNU firmado por el presidente Javier Milei y su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mejora la situación de aquellos que pudieron estudiar y que calzan charreteras más lustrosas.
El texto de la cartera de Defensa no lo interpreta así. Indica que el suplemento por título “corrige una asimetría histórica”, ya que existía en otros ámbitos de la administración pública pero no se aplicaba en la castrense, y resalta que el nuevo beneficio “reconoce el esfuerzo de quienes se forman, se perfeccionan y agregan valor a la defensa nacional”.
Fuente: Página 12
