El Gorosito despide a quien lo creó para ser emblema de Caleta Olivia
Tras luchar contra una impiadosa y prolongada enfermedad, falleció a los 79 años de edad José María Cifuentes, creador intelectual del Monumento al Obrero Petrolero, figura emblemática de Caleta Olivia, popularmente conocido como El Gorosito. Sus restos serán inhumados hoy a las 11 en el cementerio local.

Caleta Olivia (agencia)

José María Cifuentes, nacido en Comodoro Rivadavia, ex topógrafo de YPF, pintor, escultor, recopilador de historias y de elementos de la toponimia patagónica, había viajado a Buenos Aires para someterse a una intervención quirúrgica.

El viernes su corazón no resistió, pero su obra cumbre que se yergue en el centro neurálgico de Caleta, soportó estoicamente el temporal de viento que se registró ese misma jornada con ráfagas que superaron holgadamente los 100 kilómetros por hora.

Y será ese imponente monumento el que, poco antes del mediodía de hoy, metafóricamente le rinda su respetuosa despedida cuando el cortejo fúnebre pase a su lado, en dirección a la necrópolis local.

Su vida estuvo signada por una lucha constante de emprendimientos artísticos, culturales, políticos e incluso deportivos y de esto último vale recordar que en su juventud fue un boxeador de peso ligero que llegó a obtener el preciado lauro de los “Guantes de oro”.

Más tarde, cuando se radicó en Caleta, se convirtió en promotor de espectáculos de ese deporte y potenció a figuras que llegaron a tener una gran jerarquía. Una de ellas alcanzó fama internacional: Jorge Castro, indistintamente con sus apelativos de “Roña” o “Locomotora”.

SIEMPRE EN PROYECTOS
En la faz política se vinculó a la Unión Cívica Radical y fue el mentor del proyecto multipropósito de aprovechamiento integral del agua del Lago Buenos Aires en una época que le valió el rótulo de “ilusionista”, pero que hoy la obra está llamada a ser la solución definitiva para todas las localidades de la zona norte de Santa Cruz.

Incluso por estos días, a pesar de su enfermedad, soñaba con un “valle de pasiones” dado que ese emprendimiento ya anunciado por Nación, irrigará millones de hectáreas desérticas para sembradío y cría de ganado.

Mucho antes, cuando residía en Comodoro, planteó a YPF la creación de un gran monumento al petróleo, pero su diseño, que incluía el cuerpo de una ampulosa mujer, fue mal visto por interventores militares y por la iglesia que se ruborizaba de tremenda herejía. Le dijeron que se llevara esa idea a otra ciudad.

En Caleta también tuvo algunos sinsabores, como la imposibilidad de crear por debajo del Gorosito un centro de exposiciones, museo temático que denominaría “Raíces”, por lo cual igualmente lo concretó en su propia casa, adosándole un jardín con escenografía campestre.

Sus discrepancias con el actual intendente, José Córdoba, también quedarán en el anecdotario como las discusiones por el sitio donde quería instalar un kiosko o la pésima manera en que el jefe comunal le preparaba el bacalao ahumado, cuando lo invitaba a comer junto a otro fogoso político, Héctor “Nabo” Di Tulio.

Ayer, el intendente transmitió públicamente sus condolencias a la familia de Cifuentes, a quien calificó como un vecino impulsivo y motorizador de iniciativas y proyectos, por lo cual su nombre quedará en los anales de la ciudad.

LA HISTORIA DEL ICONO
El 13 de diciembre de 1969 se realizó en Caleta el montaje de la primera parte del Monumento al Obrero Petrolero. Meses antes, una comisión de vecinos designó al dibujante del área topográfica de la empresa Yacimiento Petrolíferos Fiscales, José María Cifuentes, como responsable de la ejecución técnica de esta obra y al mismo tiempo convocó al escultor Pablo Daniel Sánchez y ayudantes, para el diseño de la figura escultórica.

La financiación del proyecto provino de aportes privados y tres bonos del legendario empréstito “9 de Julio” por un valor de 1.000.000 de pesos cada uno.

El coloso petrolero comenzó a construirse en dos partes, por un lado la figura escultórica y por otro la base de hormigón en instalaciones del Club Ingeniero Knudsen, para luego ubicarse en la intersección de las avenidas Güemes, Independencia y San Martín, en pleno centro.

La historia señala que el 13 de diciembre de 1969 fue la fecha de la primera inauguración, pero ese día sólo estaban listos los pantalones del Gorosito y días más tarde, el 24 de diciembre, se celebró la Misa de Gallo al pie de la obra terminada donde se dieron cita numerosos vecinos para festejar el advenimiento de lo que se transformaría en el ícono de Caleta.

El espectáculo fue seguido por unas 600 personas, que vieron los trece metros de altura de una imponente mole de hierro y cemento erigirse como el monumento más grande de la Patagonia, símbolo de quienes formaron parte del progreso de la ciudad a partir de la década de 1940.

Fue colocado sobre un pedestal en el que se fijaron placas alusivas, en homenaje a José Fuchs y Humberto Beghin, a los caídos en cumplimiento del deber, a las instituciones que posibilitaron la obra, a las colectividades extranjeras, a las asociaciones provincianas y centros vecinales.

La figura representa el torso desnudo de un operario al pie del pozo petrolero en producción que inicia su labor al abrir la válvula que pone en funcionamiento la producción.

Más tarde, alguien le impuso el apelativo de El Gorosito, pero no está claro si fue porque se parecía a un fornido petrolero que tenía esa estampa o a un trabajador postal con ese apellido. Lo que no está en duda es que se gestó en la mente de Cifuentes.