El grave problema de contaminación y seguridad que genera la gran cantidad de chatarra que desde hace años está acumulada en el corralón de kilómetro 4 puede llegar a solucionarse a partir de la adhesión que en la sesión del jueves hizo el Concejo Deliberante al Programa Nacional de Descontaminación y Compactación (ProNaCom).
Este Programa está enmarcado en la ley nacional 26.348 y la resolución 442/09 del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, y permitiría compactar a los vehículos sin uso, incautados y acumulados en el corralón municipal.
La enorme cantidad de automotores secuestrados, y en la mayoría de los casos no reclamados por sus propietarios por distintas situaciones judiciales que los inhiben o impiden, ocasionan un peligro para la salud, la seguridad pública y el medio ambiente.
La ordenanza aprobada el jueves establece que la Secretaría de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, a través de la Subsecretaría de Ambiente Municipal será la autoridad de aplicación del Programa Nacional de contaminación y Compactación (ProNaCom) y deberá informar en forma semestral sobre los avances y resultados de la aplicación del programa ante el Concejo Deliberante.
CONTAMINACION
Los concejales recordaron en los fundamentos del proyecto el informe que sobre la situación del corralón realizó la Subsecretaría de Ambiente Municipal que definió como crítico el estado ambiental en el que se encuentra el corralón que en su parte baja tiene una pequeña cuenca hidrográfica en la cual aflora agua con alto tenor salino que produce la corrosión de gran cantidad de los vehículos del sector sureste del predio. De igual forma, los contaminantes conducidos por estas aguas se lixivian, drenando hacia el mar.
Además esta situación se agudizó después del temporal, situación que genera ineludiblemente un enorme pasivo ambiental, entendiéndose como tal al conjunto de los daños ambientales, en términos de contaminación del agua, el suelo, el aire, el deterioro de los recursos naturales y de los ecosistemas, producidos por cualquier tipo de actividad pública o privada, durante su funcionamiento ordinario o por hechos imprevistos a lo largo de su historia, que constituyan un riesgo permanente y/o potencial para la salud de la población, el ecosistema circundante y la propiedad, y que haya sido abandonado por el responsable.
Finalmente, se expresó que es necesario ante el deterioro del medio ambiente y para que se tome conciencia de la importancia que es ello, la aplicación de políticas públicas concretas tendientes a paliar la presente situación, evitar su crecimiento y disminuirla mediante un plan progresivo de manejo de chatarra.
