El hijo de Hilda Suárez solicita que le tomen una muestra de ADN

A un año de la desaparición de su madre, José Luis Suárez ayer se hizo presente en Diario Patagónico pidiendo que el Ministerio Público Fiscal lo incorpore al registro de ADN de familiares de personas desaparecidas, para comparar su material genético con restos óseos que han aparecido en Comodoro Rivadavia y sus cercanías, como los hallados a mediados de diciembre en Manantiales Behr.

“Nunca me llamaron para hacerme una muestra de ADN”, sostuvo ayer José Luis Suárez, el hombre que busca intensamente a su madre desde el 15 de diciembre de 2013.

Hilda Suárez se ausentó de su casa bien temprano por la mañana de ese 15 de diciembre y su documento fue encontrado al día siguiente tirado en el Hospital Alvear. Mientras que la última imagen de Hilda que descubrió la policía quedó registrada en una cámara del Centro de Monitoreo cerca de la terminal de ómnibus.

Ante el hallazgo de un cráneo y restos óseos en Manantiales Behr, José Luis -como cualquier otro familiar de desaparecidos en los últimos años- centró su atención en ver en qué se hacía con los huesos.

Ante la información de que podían llegar a ser comparados con el banco de datos genéticos con el que cuenta el Ministerio Público Fiscal, Suárez se hizo presente ayer en este diario pidiendo que desde la Fiscalía lo llamen para extraerle ADN y estar también en ese banco. Es que dijo que a él ni a ningún familiar le sacaron muestras genéticas para comparar.

Suárez también comentó que siempre pide novedades del caso en la Brigada de Investigaciones y que sólo una vez intentó hablar con el fiscal general y no pudo ser atendido.

“Estoy dispuesto a hacerme una extracción de ADN. Porque me preparo para todo”, afirmó Suárez. Es que su madre no ha dado señales de vida desde hace un año y está preparado para lo peor. “Hay que encontrarle un punto final a la historia”, sostiene.

LA VIERON CON LAS CARMELITAS

El último dato que chequeó Suárez sobre su madre fue el que le acercó una mujer: a Hilda la habrían visto en los primeros días de este año en el Hospital Regional en compañía de integrantes de la congregación Carmelitas Descalzas.

“Cuando la miraron fijo, agachó la cabeza”, dice su hijo. Suárez dice que fue a verificar ese dato, hasta el convento. Señala que habló con la madre superiora y que le mostró la fotografía de Hilda, pero no estaba allí.

Ya a fines de 2014 la aparición de una mujer extraviada en el Gran Buenos Aires hizo mover los hilos de esperanza de los investigadores. Pero pese a que las facciones eran similares a la de Hilda, no se trataba de ella.

El domingo 15 de diciembre de 2013, Hilda se dirigió a la garita de colectivos próxima a la cancha de Talleres, en el barrio Sismográfica y nunca más sus familiares supieron sobre ella.

Para José Luis la investigación de la búsqueda de su madre debería ser más exhaustiva, pese a la preocupación que mostraron en los primeros días los investigadores. Incluso contó que siempre se indagó en cuestiones familiares.

En ese sentido, habían llegado a oído de los investigadores de que Hilda estaba escondida en las 1.311 Viviendas residiendo con una familia por su propia voluntad. El motivo era alejarse de sus seres queridos, pero finalmente se constató el lugar y se descartó. 

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