El hombre apuñalado en la cabeza tiene medio cuerpo paralizado

El ciudadano boliviano Alberto Gutiérrez (33), que fue apuñalado en la cabeza durante la madrugada de Navidad, sigue internado en el Hospital Regional, con la mitad derecha de su cuerpo paralizada. Si bien está consciente, no logra hablar y un coágulo que se formó en su cerebro le dificulta la recuperación.

Con su esposa Nany Cabellero (32), Alberto Gutiérrez llegó de Bolivia hace un año en busca de un mejor porvenir para sus cuatro hijos. Sus familiares que ya estaban alojados en Rada Tilly les dieron una mano y así fueron construyendo su destino de inmigrantes.
El trabajo fue primordial para porder avanzar en el proyecto de vida que se trazó el joven matrimonio, algo a lo que le dedicaron la mayor parte del tiempo.
En la casa donde residían sus familiares se instalaron ellos. Está ubicada al fondo de un terreno en el que vive otra familia que también colaboró de buena fe con todos ellos, pero cuyo sobrino, S.A. (16), resultó ser el protagonista menos deseado de toda la historia.
En octubre, durante una celebración familiar, el adolescente, junto con sus amigos, armaron un escándalo en el que todos los lesionados terminaron del lado de los bolivianos. Hasta la tía del violento resultó golpeada esa noche.
La policía tomó intervención en aquel incidente y tuvo una recomendación curiosa para quienes deben brindar seguridad: les sugirió a los inmigrantes que sería mejor para ellos dejar ese lugar cuanto antes. Es que los agresores también los habían amenazado con quemarlos vivos mientras dormían.
En cuanto pudieron, entonces, cambiaron de residencia pero S.A. seguía ensañado con la colectividad y cada vez que veía a alguno de ellos los insultaba y profería amenazas que, según se aseguró, jamás fueron respondidas.
El 25 de diciembre, uno de los adolescentes de la familia boliviana aguardaba el amanecer en la vereda. Todos estaban expectantes de ese espectáculo de la naturaleza. La mala fortuna hizo que por el lugar cruzaran el violento sobrino y su novia y que ambos buscaran una excusa para agredir al pibe.
Cuando la familia salió a ver el amanecer se encontró con el problema y con un integrante de su comunidad herido en la espalda de una puñalada. Su pariente, Alberto, quiso levantarlo del suelo para evitar males mayores e inclinado como estaba recibió una feroz puñalada en la cabeza. Tan grave fue que el cuchillo se partió y la hoja le quedó incrustada, provocándole daños en el cráneo y en el cerebro.
Una vez en el Hospital Regional, la víctima debió pasar varios días en terapia intensiva. Los médicos lograron sacarle el metal, pero la herida generó un coágulo que está en observación y que urge que se disuelva para no profundizar los daños neurológicos.
Ahora, Gutiérrez está en una sala común y su esposa no se mueve de su lado porque él no puede hacer ningún movimiento por sí sólo, ya que la mitad derecha de su cuerpo está paralizada y a pesar de que está consciente, tampoco puede hablar.

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