El hombre que devela los misterios del fuego

A Federico Durbas, el fuego le quita el sueño. Investiga cada incendio como “provocados” y se encarga de que las pruebas le demuestren la verdad. Es perito idóneo. Ya retirado de Bomberos Voluntarios quiere devolverle a la sociedad todo lo que aprendió en peritajes de incendios. Pronto a escribir su libro sobre casos locales emblemáticos en los que estuvo presente el fuego, participó del último Congreso Internacional de Criminalística y Ciencias Forenses en Santiago de Chile y publicará en una revista de Costa Rica.

Federico Durbas se levanta temprano y lo primero con lo que se informa es con la revista digital “Fire Engineering”, una publicación sobre la actualidad en incendios. Luego le da paso al banquete de policiales de los diarios locales. Entre sus premisas como investigador siempre tiene presente lo que entre mate y mate le dijo el antropólogo Hugo Pérez Ruiz. “La primera capa que tenés que analizar son los medios”. Ni las cenizas, ni el fuego. Los medios. “Los que van a generar la voz son los testigos y los diarios”, describeFederico.

Así inicia sus investigaciones. No va directo al fuego. Sino que primero analiza. Entre sus consultores de cabecera figuran los especialistas Raúl Zajaczkowski o Félix Garcés -investigador técnico en criminalística en accidentes de tránsito-. Durbas es perito idóneo, pero se codea con los más grandes criminalistas de la Argentina y consulta siempre a distintos especialistas para tener una mirada completa de lo que estudia.

Federico es NYC (nacido y criado) en Comodoro Rivadavia. Egresó en el Colegio Deán Funes. Y pertenece al clan de cazadores submarinos de los Durbas. Su padre Héctor, forma parte de la Selección Nacional de Caza Submarina. Y de él, como de su abuelo Miguel ha aprendido la solidaridad de trabajar “ad honorem” por la sociedad.

Ellos rescataban del fondo del mar los cuerpos de personas ahogadas. “Vos tenés que ver la cara de la gente que quiere despedir a ese ser querido y no pueden”, le decía su padre en la cena.

“La gente quiere saber qué pasó. Quiere estar tranquila”, le repetía. Por eso Federico con lo que aprendió quiere ayudar a las familias que necesiten esclarecer casos enigmáticos en los que estuvo presente el fuego.

La verdad no es absoluta, y Federico colabora para tener siempre otra línea de análisis. Lo consultan desde Bomberos, Policía o desde la Fiscalía o hasta de algún estudio de seguros.

El abogado Raúl Heredia le plantó la semilla del derecho. Es bombero voluntario retirado. Siempre intentó buscar nuevas alternativas de trabajo y capacitación para sus compañeros. Participó en los últimos años en distintos congresos con cuerpos de Bomberos de distintas partes de la Argentina y de Chile. Y en diciembre último participó del Congreso Internacional de Criminalística y Ciencia Forenses en Santiago de Chile.

Al no tener un título de grado, pero sí de bombero y bajo el aval de la Facultad de Derecho, concursó y ganó en el último congreso con la investigación “Incendios producidos con líquidos inflamables”.

Una revista de Costa Rica publicará sus investigaciones. En la actualidad está escribiendo un libro con casos emblemáticos en los que el fuego estuvo presente y trata de explicar las causas de los mismos.

Ha trabajado en casos como el de la muerte de Nicolás Araneda –martes 1 de mayo de 2012- o en el incendio de los calabozos de la Seccional Sexta en el que perdieron la vida Matías Mulheman “el descuartizador del Moure” y Gabriel Mirol –ocurrido el 10 de mayo de 2013-.

Ha disertado en Posadas, Misiones y en la Universidad de La Rioja, sobre incendios provocados con agentes acelerantes.

Trabaja en YPF y ha sido profesor del módulo de investigación en incendios de la Introducción a la carrera de Criminalística que está en gestación en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Su película preferida es “Flash Point”, un caso en donde el enigma se resuelve siguiendo los distintos puntos de inicio del fuego que llevan a un congreso internacional de investigadores de incendios.

El pirómano juntaba cerillos con un atado de cigarros como retardante. Pero en un error, los envolvió con un papel con su teléfono. Y a través de una técnica de recuperación de lectura del papel quemado, lo descubrieron.

“La investigación de incendios, es un arte, que junta muchas disciplinas” sostiene Durbas que como libro de cabecera tiene “Perfiles Criminales”, de Raúl Torre y es fiel lector de Letra Roja.

Durbas es joven, e impone un nuevo método para investigar incendios. Su nueva teoría va más allá de la guía NFPA 921 para investigar incendios y explosiones –la primera se la regaló Gabino Abejer-, que utilizan fuerzas nacionales.

Durbas fusiona esa guía norteamericana con una de la escuela europea. Su método es la innovación. Trata cada incendio como “provocados”, y después confía en que la evidencia que recoja se encargará de descartar si fue intencional, accidental, natural o sin causa probable.

ANALIZAR VARIABLES

“Lo más difícil es que desaparezca la evidencia, el cuerpo del delito”. Toma a cada incendio como un conjunto y analiza todas las variables. Consulta a antropólogos, científicos, peritos en Criminalística, bomberos experimentados, policías, investigadores y hasta los medios.

Todo puede influir en un incendio, la velocidad del viento, las condiciones atmosféricas, el trabajo de los bomberos, que había y que no había en el lugar, los elementos en la escena del hecho.

“Mis investigaciones primero se desarrollan por el estrato social y después voy al incendio en sí”, sostiene.

Se ha empapado de investigaciones en medicina legal de Pablo Bonet u Honorio Piacentino, y diariamente toma contacto con especialistas locales.

Es consciente que es un idóneo, y por eso cree necesario en crear un equipo interdisciplinario en Comodoro Rivadavia. Espera seguir encontrándose frente a sus narices cenizas que le develen el secreto de las causas del fuego para ayudar.

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