El homicida de la abogada Cardozo tenía antecedentes de pistolero en Corrientes

Ayer se conocieron otros detalles del horrendo crimen de una joven abogada correntina que desde hace pocos meses ejercía su profesión en un estudio jurídico de Puerto Deseado. Se había radicado en esa ciudad santacrueña por consejo de su concubino, un marinero de la actividad pesquera a quien todos los indicios apuntan como el victimario.

Caleta Olivia (Agencia)
No en vano, el juez de instrucción de Oldemar Orellana, ordenó el miércoles a la policía -al día siguiente de hallarse el cuerpo sin vida- que procediera a detener a Uriel Baigorria, de 30 años, en calidad de incomunicado. 
El magistrado se sorprendió cuando supo el resultado de la autopsia practicada por médicos forenses: Juana Ivana Da Silva Cardozo, de 28 años de edad, no había fallecido por asfixia, sino por estrangulamiento.
Pero muchas horas antes de ello, los investigadores de la fuerza policial ya tenían sospechas sobre Baigorria dado que además de observarle un comportamiento extraño, cuando tuvieron que informar telefónicamente del ingrato suceso a los familiares de la víctima, desde Goya -Corrientes-, aquellos les advirtieron que Baigorria era un hombre muy peligroso y violento, a tal punto que, aseguraron, tenía antecedentes por uno o dos casos de asalto a mano armada.

EL HECHO
Ampliando detalles del informe periodístico que publicara Diario Patagónico en su edición de la víspera, cabe recordar que el luctuoso episodio se descubrió alrededor de las 18:30 del martes en el departamento «A» de escalera 30 de un edificio de monoblock ubicado en el barrio Centenario de la localidad deseadense.
Una comisión policial llegó a ese sitio porque no mucho antes el abogado de un estudio jurídico, de apellido Biotti, se presentó en la comisaría para denunciar la desaparición de la abogada Cardozo, quien trabajaba en las mismas oficinas. El letrado se mostraba preocupado porque la mujer ya llevaba dos días sin asistir y no respondía a las llamadas telefónicas.
No está claro si Biotti sabía del nuevo domicilio de Cardozo, o bien la policía lo averiguó por otros medios ya que ella se había mudado el domingo hacia ese departamento que solo tenía algunos muebles.

TENSOS MOMENTOS

Las fuentes policiales contaron que al llegar a ese lugar observaron por una ventana que había una mujer en un colchón colocado sobre el piso que no respondía a los llamados, por lo cual otro grupo de policías se dispuso a forzar la puerta.
Antes de que ello sucediera, el personal apostado junto a la ventana notó que un hombre (luego se sabría que era Baigorria) se aproximó casi arrastrándose y les abrió la ventana por donde ingresaron los uniformados.
Los mismos policías notaron que había un calefactor encendido al máximo y que el aire se tornaba irrespirable (en principio había trascendido que se sentía olor a gas), por lo cual procedieron a ventilar el inmueble.
Al mismo tiempo que constataban que la mujer yacía sin vida, solicitaron en forma urgente una ambulancia para trasladar a Baigorria, un fornido «embarcado» de 30 años de edad y de aproximadamente 1,85 de estatura, ya que el mismo parecía desvanecerse.
En primera instancia todo parecía indicar que el tétrico cuadro se había producido a consecuencia de la inhalación de monóxido de carbono, pero la policía también notó que la mujer tenía un hematoma en una pierna y marcas extrañas en el cuello.
Las sospechas sobre que algo no andaba bien se fueron incrementando a eso de las 20:30 cuando Baigorria se mostró totalmente recuperado y parecía no preocuparse mucho por lo sucedido a su pareja.
Pero luego se sucederían dos novedades que dejarían de lado el supuesto y luctuoso accidente doméstico. Por un lado, la advertencia ya tardía de los familiares de la víctima fatal y, por otro, el resultado de la autopsia que fue contundente: asfixia por ahorcamiento y no por monóxido de carbono.

LA SEDUJO CON EL SUR

En tanto se preveía que al promediar la tarde de ayer el juez Orellana tomaría declaración indagatoria al detenido, pudo saberse que este hombre también oriundo de Goya, estaba afincado en Puerto Deseado hace aproximadamente un año y conocía a Juana Ivanna Da Silva Cardozo desde muy joven ya que incluso hasta habría sido compañero de facultad, aunque él nunca terminó la carrera de abogacía.
De alguna manera la convenció de que se viniera al sur, dado que aquí había mayores posibilidades de trabajo, por lo cual la abogada decidió cerrar el estudio jurídico que tenía en su ciudad natal y llegó a Puerto Deseado a principios de este mismo año.
Se dice también que a mediados de la semana pasada, Baigorria sufrió un leve accidente a bordo de un buque y tuvo que desembarcar. No obstante aprovechó los días libres para iniciar, junto a su pareja, la mudanza al nuevo inmueble que alquilaron, algo que ocurrió el domingo, que fue el último día en que algunos residentes del barrio Centenario vieron con vida a quien era la nueva vecina.
Para los investigadores policiales, Baigorria estaba preparando todo el ambiente como para hacer creer que él iba a hallar a la abogada muerta por inhalación de monóxido, pero los uniformados llegaron antes y lo encontraron dentro del departamento, por lo cual -a decir de las mismas fuentes-, «se demoró en abrir la ventana, simulando estar semi-inconsciente».

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