El joven encontrado en Restinga Alí falleció por muerte natural

La autopsia practicada a Walter César Gómez arrojó que el joven tuvo una muerte natural, según indicaron las fuentes del Ministerio Público Fiscal. El cuerpo fue encontrado por vecinos del barrio Restinga Alí, sobre el mediodía del miércoles, y el hallazgo abrió un manto de dudas. Por otro lado recuperó el alta el pibe baleado en la cabeza, quien salió del Hospital y amenazó al justiciero que lo lesionó.

Los dos casos tuvieron origen en el transcurso de la semana que culminó, en extremos opuestos de la ciudad y ambos dejaron cuestiones pendientes. En uno de ellos se debía resolver la causa de la muerte de una persona y en el otro, la evolución de un herido de bala en la cabeza por parte de un justiciero.
El misterio que se atribuyó a la muerte de Walter César Gómez, ocurrida el miércoles 9 de enero, desapareció a partir de los resultados de la autopsia que fue ordenada por el Ministerio Público Fiscal, en los que se confirmó que su deceso fue producido por causas naturales, lo que echó por tierra todas las hipótesis que se tejieron desde el día del hallazgo.
Al pibe lo habían encontrado muerto en su auto, un Fiat Tempra, que estaba estacionado sobre calle Rubén Darío 421 del barrio Restinga Alí, y lo que llamó la atención fue que se encontraba sentado en el lugar del acompañante, por lo que entre otras cosas se creía que lo habían matado para luego dejarlo abandonado en ese sector periférico de Kilómetro 8.
OJO POR OJO
En la madrugada de esa día, pero en otro extremo de la ciudad, un joven resultó herido con un balazo en la cabeza. Ese hecho ocurrió en la extensión del barrio Abel Amaya y la víctima recibió un tiro en la sien, cuyo proyectil efectuó un recorrido circular y terminó alojándose en la frente.
La persona herida fue identificada como Rodolfo Romero (35), quien entre sus antecedente policiales tiene varias causas por robo y hasta fugas de la alcaidía, indicaron las fuentes consultadas por este medio.
A partir de esos datos fue que la policía sospechó que pudo heber cometido un robo, marco en el cual la víctima de ese hecho lo habría corrido a los tiros para ejercer justicia por sus propios medios.
Romero quedó internado en el Hospital Regional, sin que su vida corriera peligro. De todas formas tenía la bala alojada en la frente, entre la piel y el cráneo, por lo que tuvo que quedar en observaciones.
A todo esto la policía de la Seccional Quinta solicitó una orden de allanamiento para saber si en la casa de Romero se podían encontrar elementos robados. La orden finalmente llegó a manos de los efectivos de la Seccional Quinta, quienes dejaron una custodia durante 12 horas en la casa de Romero.
Tal como se sospechaba, allí encontraron materiales como para hacerse otra casa, todos robados a un vecino de la zona de ilegales: una hormigonera, herramientas de mano, dos ventanales grandes y otras más pequeñas, además de unos 50 metros de cables para instalaciones eléctricas.
Con el correr de los días Romero recuperó el alta médica y lejos de cambiar de hábitos, desde el susto que se llevó, se acercó a la casa del supuesto justiciero a efectuarle amenazas por lo ocurrido en la madrugada del 9 de enero.

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