El juez recibió a familiares de los niños que murieron en el incendio intencional

En el transcurso de esta semana se espera que surjan importantes novedades en las investigaciones que se desarrollan por uno de los casos más complejos de la historia policial de Caleta Olivia, el cual sigue consternando a la comunidad debido a la muerte de una joven madre y de sus dos pequeños hijos al quedar atrapados en el incendio intencional de una vivienda, el domingo 5 de enero por la madrugada, en el barrio 17 de Octubre.

Caleta Olivia (agencia)

Por ese incendio intencional hay cuatro detenidos, dos de apellido Gallardo (hermanos) y los restantes de apellidos Rementería y Gil, pero también fue apresado Ricardo Luna (23), acusado de haber apuñalado el 1 de enero a Martín Remetería, hermano de uno de los sospechosos de haber provocado el incendio.

Ricardo Luna era pareja de Natasha Schumacher (24), quien junto a sus dos pequeños hijos, Karin (5) y Lautaro (7) perecieron en el incendio registrado en la casa de la calle Madroñán durante la madrugada del 5 de enero. Sus cuerpos fueron hallados carbonizados.

Según fuentes judiciales, hay firmes indicios de que el incendio habría sido causado en venganza contra Luna y los sospechosos fueron capturados tres días después del incendio, por orden de la jueza Malena Totino, por entonces subrogante de Juzgado de Instrucción N°1.

En tanto, Luna fue aprehendido el miércoles último cuando el titular del citado juzgado, Gabriel Contreras, reasumió funciones, acortando su periodo de vacaciones.

MARCHA POR JUSTICIA

En la calurosa tarde del viernes, familiares de los dos niños encabezaron otra marcha de pedido de justicia por las inocentes víctimas y se dirigieron desde la plazoleta del Gorosito hasta el edificio de tribunales, donde el juez Contreras continuaba trabajando en su despacho.

En fotografías ampliadas y pancartas solo se observaron imágenes y nombres de los chicos fallecidos (que tenían diferentes padres), no la de su madre (Natasha) ya que la familia de esta prefirió desde un primer momento esperar que la justicia esclarezca lo ocurrido.

El juez accedió a recibir a los padres de Karin (Alex Fernández) y de Lautaro (Juan Pacheco) como así también a las dos abuelas paternas, María Ñancupil y Olga Vera, respectivamente, para informarlos sobre las marcha de las investigaciones.

La reunión se extendió por casi una hora y no se permitió al periodismo ingresar al edificio para tomar escenas fotográficas o de video.

Al finalizar, los cuatro familiares que se reunieron con el juez admitieron que estaban conformes con la tarea que está llevando adelante el magistrado, pero esa conformidad no se limitaba a que estuvieran detenidos cuatro sospechosos de causar el incendio y también Luna, de quien reiteraron que fue por su culpa que quemaron la casa, de acuerdo a todos los indicios que se están evaluando.

Por esa razón, afirmaron que no descansarían hasta que los responsables de las muertes, tanto directos como indirectos sean juzgados y reciban el castigo que se merecen.

SECUESTRO DE UN AUTOMOVIL

Los familiares no revelaron detalles precisos de la charla mantenida con el juez pero admitieron ante una consulta de El Patagónico que tenían conocimiento de que se había secuestrado un automóvil en el que se movilizaron los sospechosos de causar el fuego.

Al respecto este diario pudo conocer que el automóvil fue registrado por la cámara de seguridad de una empresa maderera que se encuentra en las cercanías de la casa incendiada.

En el video también se observaba a tres o cuatro hombres que antes de las cinco de la madrugada del domingo 5 de enero, iban hacia la casa de Luna y se retiraban en varias ocasiones, hasta que finalmente salieron corriendo cuando aparecieron las llamas, ascendieron al auto y escaparon.

Ese auto, del cual no trascendió su marca, color y patente, fue detectado minutos después por otra cámara de vigilancia ubicada el barrio Rotary 23, muy distante del barrio 17 de Octubre.

El coche había sido ocultado hasta que policías de la División de Investigaciones lo encontraron a mediados de la última semana. Una vez secuestrado fue sometido a una minuciosa pericia.

De acuerdo a los datos que recabó este diario, quien lo conducía no está entre los cuatro sospechosos detenidos, por lo cual no se descarta que en el curso de los próximos días surjan novedades al respecto.

MENSAJES ELIMINADOS

A la vez, se conoció que fueron más de treinta los teléfonos celulares que ordenaron incautar la jueza Totino en principio y el juez Contreras posteriormente. Pertenecen tanto a los sospechosos como a varios de sus amigos y otras personas allegadas a los mismos.

Como dato relevante, se supo que a casi la totalidad de ellos le habrían borrado los mensajes intercambiados vía WhatsApp en una franja horaria que iba desde un día anterior al incendio hasta muchas horas después de ocurrido el mismo.

Pero uno de ellos, perteneciente a una joven, conservaba el mensaje que le envió su madre, vecina del barrio 17 de Octubre, por el cual revelaba que existían presunciones de que algo grave iba pasar en la casa donde Luna vivía con Natasha y los dos pequeños hijos de ella.

Luna, quien en los últimos años fue investigado por casos policiales, había estado acusando verbalmente y por su cuenta de Facebook a los supuestos autores del incendio, pero el jueves último, al día siguiente de haber sido detenido, se negó a prestar declaración indagatoria.

El día en que fue apuñalado Martín Rementería, Luna solo fue llevado preso por algunas horas, pero no se lo acusaba de causar lesiones con arma blanca, sino de “contraventor” por intentar agredir a policías cuando llegaron a ese lugar por llamados de vecinos que denunciaron la existencia de una pelea.

Recién se le imputó “tentativa de homicidio” cuando Rementería que había estado en internado en sala de terapia intensiva del Hospital Zonal pudo denunciarlo formalmente el 9 de enero, cuatro días después de ocurrida la muerte de Natasha y los dos niños.

En consecuencia el miércoles último fue detenido por la causa de la puñalada y no por la del incendio, aunque tanto para los familiares de las víctimas fatales como para los investigadores policiales y la Justicia ambas tienen directa relación. Sin embargo, resta probar que se enlazan con una venganza.

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